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Objetivos

Descubrir que para Jesús nada hay imposible, si ponemos en marcha nuestra fe; aprender, como Jairo, a vencer las dificultades que aparecen: miedo al qué dirán, la burla y la falta de fe.

Reflexión

Jairo es hoy nuestro protagonista. Jairo era un jefe de la sinagoga, era una persona importante y de buena reputación entre la gente. Jairo tenía un problema, algo que no podía resolver por sí mismo, algo para lo que necesitaba ayuda. Y ¿a quién acudió? [...] Acudió a Jesús, aún sabiendo que a sus amigos les parecía mal y que era algo que no estaba bien visto para un "jefe" como él. ¿Habéis sentido alguna vez vergüenza de seguir a Jesús? [...] Jairo estaba decidido en ir al encuentro de Jesús y no le importaba lo que dijeran o pensaran los demás.

La hija de Jairo estaba muy enferma. Seguro que tú también has estado enfermo en la cama alguna vez. [...] Y ¿qué han hecho tus padres? [...] Llamar al médico para que venga a casa o llevarte corriendo al hospital. Ellos están pendientes de ti, miran si la fiebre te baja, si dejas ya de toser o si te cambia el color de la cara... Los padres sufren mucho cuando sus hijos están enfermos, ¿sabéis por qué? Porque nuestros padres nos quieren mucho. Pues bien, Jairo estaba sufriendo mucho por la enfermedad de su hija y decidió acudir a Jesús. Jairo confiaba en Jesús, creía en su corazón y en su mente que Jesús podría curar a su hija.

Por fin Jairo se encontró con Jesús: "Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva» " (Mc 5,22-23). Lo primero que hace Jairo es caer a los pies de Jesús. Jairo se arrodilla ante Jesús, eso significa que reconoce que Jesús es alguien importante, más importante que él, alguien que merece alabanza. Después le pide suplicando. Esta es una buena forma de pedir a Jesús; suplicándole, insistiéndole, que vea que de verdad confías en Él. Y lo que está pidiendo es algo que parece difícil, porque la hija de Jairo está muy muy enferma, se está muriendo. Jesús no duda en ayudar a Jairo e ir a su casa, Jesús quiere a esa niña y desea sanarla.

"Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?» Jesús, que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe»" (Mc 5, 35-36). ¡Vaya prueba de Jesús a Jairo! Su hija ha muerto, le dicen. ¿Qué pensaría Jairo? [...] Podía pensar: "Ya no necesito a Jesús, es demasiado tarde", "Jesús no me ha ayudado", "De nada han servido mis esfuerzos y el haberme humillado para llegar hasta Jesús". Pero Jesús le dice: "No temas, solamente ten fe". Eso nos dice a nosotros Jesús en los momentos difíciles: "no temas, ten fe" . Jairo no se rinde, sigue creyendo aunque parezca que su niña ha muerto.

¿Cómo termina esta historia? "Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de él" (Mc 5, 38-40). Otra prueba más que tuvo que pasar Jairo, fue la burla, el reproche que le hacían los que allí estaban; la familia, vecinos y amigos. Pero continúo creyendo y esperando el milagro de Jesús. "Pero él (Jesús), después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer. (Mc 5,40-43).

Jesús ha actuado de nuevo con poder, ha respondido a la súplica de Jairo. ¡Jesús ha devuelto la vida a la hija de Jairo!, a una niña de doce años, quizás como tú. Para Jesús nada hay imposibles cuando pones tu fe en marcha.

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