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Objetivos

 En esta reflexión trataremos de descubrir que Jesús hablaba con su Padre Dios muchas veces. Nosotros también podemos hablar con el Padre y con Jesús. A eso lo llamamos orar. Una forma sencilla de orar es rezando el Padrenuestro.

Reflexión

Nosotros hablamos con nuestros padres de lo que nos pasa, nos preocupa o alegra. Vamos a poner ejemplos entre todos de lo que hablamos con nuestros padres (podemos escenificar los diálogos) lo que me alegra: he aprobado un examen,... lo que me entristece y molesta: he perdido en el partido de fútbol del colegio, me ha pegado mi hermano,... lo queme gustaría: ir al cine, ir de excursión,... le doy gracias: por la merienda tan rica,... le pido ayuda: para hacer los deberes, cuando tengo miedo ... También Jesús hablaba con su Padre. Y ¿sabéis como se llamaba su Padre? Dios. Jesús también tuvo momentos de alegría, tristeza, miedo, de pedir, de dar gracias,... que compartía con su Padre. Jesús antes de hacer el milagro de la multiplicación de los panes y los peces da gracias a Dios porque sabe que no les iba a dejar sin alimento, sino que convertirá dos panes y dos peces en alimento suficiente para todos: Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: ‘Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.’ Le dicen los discípulos: ‘¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?’ Díceles Jesús: ‘¿Cuántos panes tenéis?’ Ellos dijeron: ‘Siete, y unos pocos pececillos.’ Él mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron. (Mt 15,32-39). Cuando Jesús va a morir tiene miedo y le dice a Dios: "Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad sino la tuya" (Lc 22,42). Hablando con Dios, Jesús ya no se siente sólo, y sabe que Dios está con él. Nosotros también podemos hablar con Dios, como Jesús, para darle las gracias, para pedirle cosas, o cuando nos sentimos tristes o solos... Él siempre nos escucha, está siempre a nuestro lado, está pendiente de nosotros y nos ama. Eso se llamar "orar". Podemos orar al levantarnos, al acostarnos, antes de empezar a comer ... Es el propio Jesús quien nos enseña a orar. Una forma de hablar con Dios es la oración del PADRENUESTRO: Vosotros, pues, orad así; Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu Nombre; Venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, Más líbranos del mal. (Mt 6,9-13)

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