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Objetivos

Aprender de Zaqueo que buscó a Jesús, le escuchó y cambió su vida.

Reflexión

¿Alguna vez has trepado a un árbol? [...] ¿Fue difícil? [...] ¿Para qué subiste? [...] ¿Conseguiste tu objetivo? [...] Hoy nuestro personaje subió a un árbol con un objetivo concreto: ver a Jesús de Nazaret y lo consiguió. ¿Quién sabe cómo se llama este personaje? [...] Sí, Zaqueo.

¿Qué sabes acerca de Zaqueo? [...] "Había un hombre llamado, Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura" (Lc 19,2-3) Zaqueo era un hombre rico, un importante recaudador de impuestos que vivía en Jericó. A la gente no le gustaban las personas que tenían este trabajo. Zaqueo quería ver a Jesús y no sabemos muy bien por qué le quería ver. A lo mejor porque pensaba que Jesús era el Mesías, o simplemente porque Jesús era un personaje famoso o porque sentía curiosidad de conocer a ese hombre que decían que hacó milagros,... Zaqueo no estaba paralítico, ni ciego, ni sordo, ni su hija está enferma, no se acercaba a Jesús buscando un milagro. Pero para Jesús lo importante era que Zaqueo fuera a verlo.

Sale de su "despacho", sale de su rutina, se pone en marcha y decide ir a ver a éste tal Jesús. Y entonces comienzan las dificultades: una gran multitud de gente le impide ver a Jesús y como es pequeño de estatura no puede ver nada. Rápidamente tiene que buscar una solución para conseguir su objetivo. ¿Tú qué harías? [...] Recordar a la mujer que se escurrió entre la multitud buscando sólo tocar el manto de Jesús y quedó sanada. Recordar al paralítico que descolgaron por el tejado de la casa y también quedó sanado. Pues hoy a Zaqueo se le ocurre una buena idea, se sube a un árbol junto al camino desde donde podrá ver a Jesús sin que nadie le tape. "Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí" (Lc 19, 4) Nosotros también nos encontramos con dificultades cuando queremos estar con Jesús; nos tienta la televisión, nos vence la pereza, nos preocupa lo que los demás piensan si se enteran de que sigo a Jesús, nos llaman "anticuados",..... No te dejes vencer por las dificultades pídele ayuda a Dios y Él te ayudará.

Recuerda el día que te encontraste por primera vez con Jesús. Quizá fuiste obligado por tus padres a un encuentro de oración o un amigo te invitó a un grupo donde se hablaba de Jesús y fuiste para complacer a tu amigo o... Lo importante es que fuiste, es que estabas ahí y entonces Jesús te vio y te llamó. Eso le pasó a Zaqueo. Llegó el momento esperado, Jesús pasó por debajo del árbol y lo vió, se fijó en él y le habló al corazón. "Cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista le dijo: Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa" (Lc 19, 5). ¡Sorprendente! Jesús llama a Zaqueo por su nombre, Jesús dice que va a ir a su casa, a la casa de un recaudador de impuestos, a la casa de un "estafador", de un "pecador". ¿Cómo se siente Zaqueo? [...] Muy contento. Deboió pensar: "Jesús no me rechaza aunque sea un estafador que intenta hacerse rico a costa de los demás, Jesús me tiene en cuenta, Jesús me hace un hueco en su apretada agenda, debo ser alguien importante para Él". Entonces Zaqueo "se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador" (Lc 19, 6-7).

A ti también te llama Jesús, tú también eres importante para Jesús. Todos los días quiere hablar contigo, todos los días quiere hospedarse en tu casa. ¿Qué le dices? [...] Estoy muy ocupado y no tengo tiempo para ti, o al contrario, como Zaqueo le acoges y escuchas lo que tiene que decirte. Zaqueo escuchó a Jesús y descubrió que estaba actuando de forma equivocada, que estaba robando a la gente, que era egoísta y que no se preocupaba de las necesidades de los demás. Entonces sucedió el milagro. Zaqueo también necesitaba un milagro, aunque posiblemente él no lo sabía, necesitaba un milagro para cambiar su corazón egoísta, avaro y soberbio por un corazón generoso y humilde. Y Jesús hizo ese milagro: "Zaqueo puesto en pie, dijo al Señor: ‘Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más’" (Lc 19, 8) Jesús estaba muy contento por el cambio de corazón y de pensamiento de Zaqueo y perdonó su pecado. Seguro que tú también puedes cambiar algo concreto de tú vida. Y entonces Jesús te dirá lo mismo que le dijo a Zaqueo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa... pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc 19, 9). Jesús quiere cambiar tu vida, como cambió la de Zaqueo. Jesús se ha fijado en ti y te ha llamado por tu nombre.

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