Skip to main content
Tu valoración Promedio (85 votos)

Objetivos

Descubrir la importancia de la fe para que Jesús actúe con poder. Aprender a ser agradecidos por todo lo que Dios nos da y alabarle por ello.

Reflexión

Jesús se encuentra hoy con diez leprosos, diez hombres que están enfermos de lepra. La lepra es una infección que no se puede curar. Con la lepra aparecen en la piel ampollas, manchas y úlceras (como agujeros) que hacen que puedas perder un dedo o una oreja. Los que sufrían la lepra tenían que abandonar a sus familias, tenían que dejar su casa y su trabajo. Además la ley les obligaba a permanecer alejados de las personas a más de 100 pasos. ¿Os imagináis una situación así? [...]Nuestros protagonistas habrían oído hablar de Jesús y querían encontrarse con Él. Pensaban que Jesús tendría compasión de su enfermedad, de sus vidas solitarias, sin familia, sin casa y sin esperanza. Esto es lo que sucedió: "Al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes.» " (Lc 17,14). Jesús les dice que vayan al sacerdote. ¿Qué pensarían los leprosos? [...] "Cómo vamos a ir al sacerdote llenos de lepra, se reirá de nosotros y nos volverá a declarar leprosos". O pensaron: "Si nos manda al sacerdote, será por algo, aunque nosotros seguimos enfermos, Jesús hará algo." Ellos se pusieron en marcha, se pusieron en camino hacia el sacerdote, hicieron lo que Jesús les había dicho. Así manifestaron su fe. Jesús sabía bien lo que decía, los leprosos cuando son curados tienen que presentarse ante el sacerdote y él los declara limpios y así pueden volver a incorporarse en la sociedad; a sus familias y trabajos. " Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios." (Lc 17,14). ¡Jesús los sanó! Mientras los leprosos caminaban hacia el sacerdote, sin saber por qué, ellos quedaron limpios. Desaparecían las manchas y los agujeros de la piel y aparecía una piel nueva, con un buen color y un buen olor. Supongo que se mirarían las manos, se tocarían la cara; las orejas, la nariz... ¿Cómo se sentirían?[...] Sorprendidos, alegres, llenos de vida y... ¿agradecidos?. Veamos."Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. " (Lc 17,15-16) Dice la Palabra de Dios que sólo uno de los diez leprosos se volvió a dar las gracias a Jesús. Se volvió tan lleno de alegría que gritaba en voz alta palabras para glorificar a Dios. ¿Qué diría? [...] ¡Gracias, Dios! ¡Alabado sea nuestro Dios! ¡Gloria a ti Dios Todopoderoso!.... (repetimos todos). Dijo con palabras lo que sentía en su corazón. No se calló. De nuevo vemos que hay que dar testimonio de lo que Dios hace en nosotros. Y luego cayó a los pies de Jesús, reconoció que Jesús era el Hijo de Dios y se lo demostró poniéndose a sus pies. Después"Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?» Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.» (Lc 17,17-19). Jesús preguntó por los otros nueve que no volvieron a dar gracias a Dios. ¿Dónde están? ¿Tan pronto se han olvidado de lo que Jesús ha hecho por ellos? Posiblemente ya estén pensando en el encuentro con sus familias, en recuperar sus trabajos... y se han olvidado de Aquél que les ha sanado. Jesús también nos recuerda que nuestra FE es muy importante, la fe del leproso fue imprescindible para que Jesús le curara y le salvara.Jesús se sintió triste porque sólo uno de los leprosos le dio las gracias. Jesús también se siente triste cuando tú no le das las gracias. Él nos ha dado tanto, que todos los días tendríamos que estar dándole gracias y, como el leproso, alabándole y bendiciéndole. Él nos ha dado la vida, la capacidad de pensar, de reír, un cuerpo, escuela, libros, amigos, familia...Nuestro protagonista quedó limpio, se volvió a Jesús, le alabó y seguro que le siguió. ¿Quieres ser como él? Jesús quiere sanar tus enfermedades y limpiar tus pecados, pero espera que tú le alabes y le sigas. Pon en marcha tu fe. ¿Te apuntas?

AdjuntoTamaño
2007_8_dinamica.doc27 KB