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Objetivos

Descubrir que Jesús tiene poder para suplir nuestras necesidades no sólo del cuerpo sino también espirituales. Jesús quiere que le demos todo lo que tenemos para que pueda hacer grandes obras. En realidad, todo cuanto tenemos nos lo ha dado Él, todo le pertenece a Él.

Reflexión

"Vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas." (Mc 6,34) ¿Quién será ése que sintió compasión de la gente y se puso a enseñar? [...] Sí, es Jesús. Jesús estaba rodeado de una gran multitud de gente que le escuchaba atentamente. Las palabras de Jesús debían ser sorprendentes, llenas de vida, que tocaban el corazón,.... , porque se hizo muy tarde y la gente seguía allí escuchando. Nadie diría: "me tengo que ir que he quedado con ... " , "me aburro, me voy", o "vaya rollo que nos está metiendo éste".

Entonces los discípulos de Jesús, que le seguían a todas partes, dijeron: «Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado. (Lc 9,12) ¿Qué respondió Jesús? [...] ¿Los despidió para que se fueran a buscar comida? [...] No, Jesús les respondió: «Dadles vosotros de comer.» (Lc 9,13). ¿Qué pensarían los discípulos? [...] ¿Dónde iban a comprar comida para una multitud? [...] ¿Cuánto es una multitud, cien personas, mil personas? [...] Dice en la Biblia que eran cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, es decir que eran más de cinco mil. ¿Os imagináis? ¿Cuánto dinero necesitaríamos para comprar por ejemplo tres mil barras de pan? En España, en un supermercado la barra de pan puede costar 0,40 euros, que por 3000 barras son 1200 euros. Ahora imaginad que le añadimos al pan un poco de queso o de carne o de pescado. Hace falta mucho dinero para alimentar a toda la gente. Y ¿de dónde iban a sacar los discípulos ese dinero?. Jesús estaba pidiendo algo muy difícil, pero Jesús tenía un plan y quería ver cómo reaccionaban los discípulos.

"Le dice (a Jesús) uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?» (Jn 6, 8-9). Jesús ya tiene algo, ahora puede comenzar su plan. "Él dijo a sus discípulos: «Haced que se acomoden por grupos de unos cincuenta.» Lo hicieron así y acomodaron a todos. Tomó entonces los cinco panes y los dos peces y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los iba dando a los discípulos para que los fueran sirviendo a la gente. Comieron todos hasta saciarse (Lc 9,14-16) "Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.» Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido." (Jn 6,12-13)

Jesús había realizado un milagro, había multiplicado los cinco panes y los dos peces para poder dar alimento a toda la multitud. Y a la vez nos ha dado una enseñanza. Jesús, se había ocupado del alimento espiritual que necesitaba esa multitud, hablando de Dios y de su Reino, y también Jesús quería ocuparse del alimento del cuerpo. Jesús suple todas nuestras necesidades. ¿Qué te ha dado Jesús? Unos padres que te quieren, hermanos, un profesor que te educa, unos libros, alimento para cada día y ropa con la que vestir, tal vez también te ha dado juguetes, amigos,... tiempo, alegría, energías... Jesús ha cubierto todas estas necesidades, y otras mucho más importantes como recibir el perdón de nuestros pecados, la salvación y la posibilidad de la vida eterna.

En este milagro de la "multiplicación de los panes y los peces" vemos que Jesús necesitó tres cosas. La primera, creer que Él puede suplir nuestras necesidades. La multitud así lo creyó, creyó que Jesús encontraría la forma de darles alimento y que no los despediría cansados y débiles por falta de alimento. La segunda es dar TODO lo que tenemos, los discípulos así lo hicieron, buscaron qué tenían y lo dieron. Observad que el muchacho que tenía los panes y los peces, los dio. No se los quedó para él pensando que si los daba se quedaría sin nada. El muchacho fue generoso. ¿Vosotros también lo sois? [...] Lo que tenían era muy poco, cinco panes y dos peces, no son nada para una multitud, pero con eso hizo Jesús un gran milagro. No importa que seamos pequeños o que tengamos poco, si le damos a Jesús lo que tenemos; Él hará su obra. Y por último lo que tenemos que hacer es ponerlo en las MANOS de Jesús. Y Jesús lo transformará, lo convertirá en algo sorprendente. Así lo hizo con cinco panes y dos peces, hizo algo tan sorprendente que todos comieron y hasta sobró. Jesús dio a la multitud más de lo que necesitaban (y no tiraron lo que sobró). Tú puedes poner en las manos de Jesús, tus inquietudes, tus preocupaciones, tus miedos, tus deseos, tu familia, tus amigos, tus estudios, ... y Él hará su obra.

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