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1. Un personaje famoso: Jesús de Nazaret

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Objetivos

Descubrir que la gente al encontrarse con Jesús y escuchar sus palabras quedaba maravillada. Jesús se convirtió en un personaje famoso.

Reflexión

Recuerdo que, cuando era niña, hacían un programa en televisión sobre animales. El presentador visitaba lugares increíbles y observaba a los animales. Un día observaba por ejemplo cómo vivía el águila, cómo volaba, cómo se alimentaba, dónde vivía... El presentador lo contaba asombrado, ilusionado, enamorado de lo que vivía y lo transmitía a los espectadores. Cada semana todos esperábamos impacientes que llegara el día en que retransmitían su programa y hacíamos lo que podíamos para no perdérnoslo. Por aquel entonces a todos los niños nos gustaban los animales, aprendíamos sobre ellos, coleccionábamos cromos... Él consiguió acercarnos al mundo de los animales. Recuerdo también a mi profesora de matemáticas, cómo explicaba las ecuaciones, cómo planteaba problemas y nos ponía ejercicios de lógica relacionados con la vida de cada día. A mi profesora le apasionaban las matemáticas y conseguía que los alumnos también se interesaran por esta asignatura, y eso que era una de las más difíciles. [Poned vuestros propios ejemplos].

Con estos ejemplos observamos que hay personas que han conseguido atraer a la gente, cambiar a las personas. En este curso queremos conocer a una persona que nos ha traído las realidades más increíbles, más emocionantes y que merecen la pena. Es una persona que ha conseguido atraer nuestra atención, que nos ha dado ha conocer realidades eternas, realidades que no se acaban nunca, que no mueren, que no pasan con los años. Es una persona que puede cambiar nuestra vida y darnos una vida nueva. Es una persona que tiene millones de seguidores por todo el mundo; en América, en África, en Rusia, en Europa, en la India y hasta en China. Es una persona de la que se han escrito muchos libros. ¿Quién es esa persona? [...] Sí, es Jesucristo (Jesús el Cristo o Mesías).

¿Qué sabes de Jesucristo? [...] Jesucristo fue una persona como tú y como yo. Fue formado en el seno de su madre María y nació en un pesebre en la ciudad de Belén. De bebé haría lo mismo que todos los bebés; comer y dormir. De niño aprendía sin parar y "progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres " (Lc 2,52). Jesús vivió con sus padres en la ciudad de Nazaret. Seguro que fue un buen hijo. Después se hizo un joven fuerte, valiente, decidido y sin miedo. Tenía una misión que cumplir y no había tiempo que perder.

Antes de empezar su vida pública, se retiró al desierto. El desierto es un lugar donde no habita la gente, está solitario y no hay alimentos ni agua. "Jesús... era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días" (Lc 4,1-2). Estos días en el desierto fueron el entrenamiento para comenzar su vida pública, para comenzar a anunciar que Él era el Cristo, el Mesías anunciado por los profetas que venía a salvar a los hombres.

"Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu y su fama se extendió por la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos" (Lc 4, 14-15) Dice la Palabra de Dios que Jesús se hizo famoso -su fama se extendió- y que era alabado por todos. La gente al oírle hablar en las sinagogas quedaba impresionada y maravillada "todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca" (Lc 4,22) "quedaban asombrados de su doctrina porque hablaba con autoridad" (Lc 4,31). La palabra que predicaba Jesús les llegaba al corazón, creían lo que decía y alababan a Dios. Y el que le escuchaba iba rápidamente a contarle a su vecino que había visto a Jesús y el vecino a otro vecino y así su fama se extendía "y su fama se extendió por todos los lugares de la región" (Lc 4, 37).

Muchos quedaban maravillados al escuchar a Jesús, ¿y tú? [...]. Pero también muchos le rechazaban: "oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose le arrojaron fuera de la ciudad. " (Lc 4,28-29). Está claro que Jesucristo ha sido y es un gran personaje, para unos un hombre importante de la historia de Israel, para otros un profeta, pero para nosotros es el Salvador, nuestro Señor. Dejémonos sorprender por Él durante estos temas, tiene mucho que decirnos.

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