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Objetivos

Descubrir que la sexualidad es un don de Dios y es buena si la usamos correctamente.

Aprender que el sexto mandamiento nos prohíbe usar mal nuestra sexualidad.

Reflexión

Comencemos por un ejemplo. Durante el mes de verano está prohibido hacer fuego en el campo. Has quedado con los amigos, es un día especial y lleváis carne para asar al fuego. Quedáis en un lugar alejado donde nadie os pueda ver. Hoy no hace aire, así que pensáis que no hay peligro por encender con cuidado unas ramas y hacer un pequeño fuego para asar la carne. ¿Es malo? No. Comer carne hecha al fuego es bueno y celebrar algo con los amigos o la familia también. Pero es malo el lugar y la época del año: el verano. De repente se levanta el aire y una ramita del fuego se va volando hasta unos arbustos cercanos. El arbusto, seco por el calor del verano, enseguida comienza a arder. Detrás de este arbusto viene otro y otro. En unas horas el fuego se ha extendido. No se puede parar. Todo queda convertido en cenizas negras. Se tardará más de 50 años en volver a repoblar de arbustos la zona.

¿Qué tiene que ver este ejemplo con el sexto mandamiento? El sexto mandamiento nos prohíbe cometer actos impuros, nos prohíbe usar mal nuestra sexualidad. Por ejemplo: nos prohíbe tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. ¿Por qué? [...] ¿Son malas las relaciones sexuales? [...] No. La sexualidad la ha puesto Dios en el hombre como algo bueno, algo maravilloso, como nos dice en el libro del Génesis: "Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios les creó, macho y hembra los creó" (Gn 1,27). "Deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne" (Gn 2,24). Pero hay que saber el momento, el lugar, la edad y situación personal de cada uno para usar el don de la sexualidad de forma apropiada. Igual que no se puede hacer fuego en verano en medio del campo, porque es peligroso y se puede provocar un gran desastre, así no se puede "usar" la sexualidad cuando me apetezca, porque se puede provocar un gran fuego, un gran desastre en mi cuerpo, en mi alma y en mi espíritu. Tal vez resulte difícil de comprender, pensamos que no pasa nada, pero también el que hizo el fuego pensaba que no pasaba nada y... Si debemos cuidar la naturaleza, más aún debemos cuidar nuestro cuerpo (ver tema 25 curso 2005-2006).

Si usamos mal el aparato digestivo nos hacemos daño a nosotros mismos. Por ejemplo: si como mucho, me duele el estómago. Si como con mucha sal me sube la tensión. Si no tomo lácteos me faltará calcio en los huesos. Si no como, perderé energías y no tendré fuerzas para jugar, para estudiar... No cuidando la alimentación hago daño al cuerpo físico (los huesos, la sangre, los músculos,....) y al alma (me siento triste, cansado, desanimado....). Si uso mal mi sexualidad, si cometo actos impuros, también le haré daño a mi cuerpo, a mi alma y a mi espíritu. Recordar que no somos dueños de nuestro cuerpo, como nos dice san Pablo: "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis?" (1 Co 6,19).

Cuando hablamos de sexualidad no nos referimos sólo a los órganos reproductores masculinos y femeninos; es mucho más. Las palabras románticas, las miradas, las caricias, los abrazos, los besos,... todo eso forma parte de nuestra sexualidad. Y la sexualidad la debemos unir al amor hacia la otra persona. Por eso usaré bien mi sexualidad cuando la descubro y la uso con la persona a la que quiero y en el momento adecuado. Hay un tiempo para cada cosa, un tiempo para sembrar, para regar, para cosechar y para descansar. Si no respetamos los tiempos no podremos recoger el cereal o las uvas o... "Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado" (Qo 3,1-2). Hay un tiempo para ir descubriendo nuestro propio cuerpo, un tiempo para conocernos a nosotros mismos, nuestros gustos, nuestros sentimientos y emociones. Hay un tiempo para descubrir cómo es la persona del sexo opuesto. Luego viene el tiempo de aprender a relacionarnos los chicos con las chicas. Después llegará el tiempo del noviazgo y por último la elección de la llamada al matrimonio o la soltería. Ver temas 28 y 29 del curso 2005-2006 y temas 23 y 24 del curso 2006-2007.

Aprendamos a usar nuestra sexualidad y saldremos beneficiados. Aprendamos a ser personas que ponen en marcha la voluntad para luchar contra el placer del sexo de forma egoísta. Si nos dejamos llevar por el instinto sexual seremos como animales y no como hombres, a los que Dios les ha dado un alma y un espíritu.

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