Skip to main content
Tu valoración Promedio (17 votos)

Objetivos

Descubrir el amor de Dios que busca entre los hombres a uno bueno para poder salvar la tierra. Aprender de Noé que confió y obedeció a Dios. 

Reflexión

¿Recordáis que Adán tuvo dos hijos, Caín y Abel? […] Pues más tarde, Adán tuvo otro hijo que se llamó Set. Set tuvo un hijo que se llamó Enós. Enós tuvo un hijo que se llamó Quenán. Quenán tuvo un hijo que se llamó Mahalalel. Y así sigue una larga lista de descendientes de Adán hasta llegar a Noé. Esta lista la podéis encontrar en el libro del Génesis capítulo 5.

Ya tenemos sobre la tierra una multitud de hombres que viven según sus criterios y sus gustos, que no se preocupan por obrar el bien y mucho menos piensan en agradar a Dios, su creador. ¿Cómo se sentiría Dios? […] Dios estaba enfadado con su pueblo y por eso dice: “voy a exterminar de sobre la faz del suelo al hombre que he creado -desde el hombre hasta los ganados, los reptiles, y hasta las aves del cielo-, porque me pesa haberlos hecho” (Gn 6,7). Pero entonces Dios buscó a un hombre bueno para poder continuar su plan de salvación con los hombres. Dios se fijó en Noé.  Noé no era como los demás. Noé era un hombre bueno. Noé era un hombre que buscaba agradar a Dios. Dice la Palabra de Dios: “Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba con Dios“ (Gn 6,9). ¿Eres como Noé? […] ¿Andas con Dios? […] ¿Está Dios contigo cuando vas a la escuela, mientras haces los deberes o juegas con tus amigos? o ¿tal vez Dios tiene que salir corriendo porque lo que haces no le agrada? […]

Noé no solo fue un hombre justo y bueno, sino que además fue obediente. El curso pasado descubrimos cómo Noé obedeció a Dios en el tema 14. “Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido acabar con todo viviente, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he decidido exterminarlos de la tierra. Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún. Así es como la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos. Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero.” (Gn 6,13-16). Noé obedeció las instrucciones de Dios. Noé hizo el arca gigante que Dios le pedía. Seguro que no fue una tarea fácil para Noé, pero él la hizo y Dios le ayudó. Puedes comprobar que cuando decidimos obedecer a Dios, El siempre nos ayuda. Noé es un ejemplo.

Continuó diciendo Dios: “…«Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar todo viviente que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá.  Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo ser viviente meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra. De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de reptiles entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir. Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos.» Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios.” (Gn 6,17-22). Después de muchos días, el diluvio cesó y dijo Dios a Noé y a sus hijos: «He pensado establecer mi alianza con vosotros y con vuestra futura descendencia, y con todo ser vivo que os acompaña: las aves, los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, todos los animales de la tierra. Establezco mi alianza con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada la vida por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.» “…Dijo Dios: «Ésta es la señal de la alianza que… pongo entre yo y vosotros…: Pongo mi arco en las nubes, que servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra… y no habrá más aguas diluviales para exterminar la vida.” (Gn 9,8-15).Dios bendice a Noé y su familia dándoles todo lo que necesitan para vivir y alimentarse sobre la tierra. Y además, por su obediencia y por el gran amor que Dios tiene a los hombres, Dios promete que nunca más un diluvio exterminará la vida.  Noé obedece construyendo un arca gigante y él no era arquitecto. Y de nuevo obedece Noé buscando una pareja de cada especie animal para meterla en el arca. La obediencia de Noé termina con una gran recompensa.

Nosotros también recibimos mandatos de Dios, por ejemplo: obedecer a nuestros padres, aprovechar bien el tiempo, perdonar a los demás, no mentir… ¿Soy como Noé que obedezco los mandatos de Dios? […] Si Noé no hubiera obedecido a Dios se habría ahogado. Los mandatos que Dios le daba eran para su bien y el de su familia. Los mandatos que Dios nos da también son para nuestro bien. Confía y obedece a Dios como Noé lo hizo y verás como tu vida es más feliz.

AdjuntoTamaño
2010_04_dinamica.doc45.5 KB