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Objetivos

Descubrir que Dios nos enseña que debemos dominar el pecado, sobre todo el de envidia. Aprender de Caín para no cometer su mismo error.

Reflexión

Después de la expulsión del paraíso, la Biblia nos narra en el capítulo 4 del Génesis la historia de los dos primeros hermanos. Leemos: “Conoció el hombre a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He adquirido un varón con el favor de Yahvé.» Volvió a dar a luz y tuvo a Abel, su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador. Pasó algún tiempo, y Caín hizo a Yahvé una oblación de los frutos del suelo. También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño y de la grasa de los mismos. Yahvé miró propicio a Abel y su oblación, mas no miró propicio a Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y se abatió su rostro. Yahvé dijo a Caín: « ¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro? ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.» Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató.” ( Gn 4,1-8)

A pesar de que Dios tenía razones para estar enfadado con Adán y Eva, les dio dos regalos. ¿Qué regalos fueron? […] Les dio dos hijos varones, les dio una descendencia, les dio una familia. Si te das cuenta, el amor de Dios nunca deja de sorprendernos. El primer hijo se llamaba Caín y el segundo se llamaba Abel. Cuando Caín y Abel crecieron, descubrieron que les gustaba hacer cosas diferentes. Caín prefirió trabajar la tierra y ser labrador y Abel eligió ser pastor de las ovejas. ¿Tú que prefieres? […] ¿Has plantado alguna verdura en el campo? […] ¿Has recogido fruta de los árboles? […] ¿Has visto alguna vez a un pastor guiar a sus ovejas hacia praderas verdes? […]. Cada hermano tenía una profesión diferente. Y Dios los amaba a los dos por igual, aunque fueran diferentes.

Un día Caín ofreció a Dios los frutos del suelo y Abel ofreció a Dios los primogénitos de su rebaño (eso significa que eran ovejas muy valiosas). A Dios le agradó la ofrenda de Abel, pero no le agradó la ofrenda de Caín y le dijo a Caín: “si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar” (Gn 4, 7). Dios le dice que obre el bien y que tenga mucho cuidado con el pecado. Por ejemplo, Dios nos pide que estudiemos mucho y entonces le ofrecemos a Dios un par de horas de estudio a la semana, en lugar de ofrecerle un par de horas al día para poder sacar la mejor nota posible. ¿Le agradará esa ofrenda a Dios o no? No, Dios nos diría que no le gusta nuestra escasa ofrenda de dos horas a la semana y que tengamos cuidado con el pecado de la gandulería y la pereza. Obra el bien y no te dejes dominar por el pecado dice Dios, no lo olvides, es un gran lema para tu vida.

Caín debía tomar una decisión, hacer otra ofrenda a Dios más agradable o no hacerla. ¿Qué hizo Caín? […]. Él no hizo caso a Dios, sino que se enfadó con su hermano Abel. Tuvo envidia de su hermano Abel, porque la ofrenda de Abel sí que le había agradado a Dios. Entonces Caín se dejó llevar por el pecado, por la ira y por la envidia y ¿qué sucedió? […] Que el pecado le dominó y mató a su hermano Abel. ¿Tú qué hubieras hecho en su lugar? […] ¿Te has dejado dominar por la envidia hacia tu hermano o un amigo o un compañero de colegio?, ¿qué ha sucedido? […] No debemos dejarnos llevar por los impulsos, no queremos ofender a Dios ni hacer daño a los que nos rodean ¿verdad?. 

Caín actuó muy mal y Dios le dijo:”maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto.” (Gn 4, 11-12). Caín fue expulsado del suelo donde vivía y Dios le quitó algunas bendiciones, pero no todas, porque le dice que no permitirá que nadie le mate (Cf. Gn 4,15). Con esto hemos aprendido que, aunque Dios perdona nuestros pecados, Dios también es justo y paga con justicia nuestros pecados, como le sucedió a Caín.   

 

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