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Objetivos

Descubrir que fue el hombre quien rompió la amistad con Dios y la sigue rompiendo cada día.

Reflexión

A mi hermano le gusta hacer maquetas de aviones, castillos y dinosaurios. Su construcción lleva mucho tiempo, puede costar alrededor de 30 horas montar una maqueta. No es una tarea fácil y se necesita mucha paciencia. Primero se elige el modelo y se compra. En la caja se encuentran las instrucciones y las piezas. Se leen las instrucciones. Luego se buscan las piezas, algunas de ellas muy pequeñas, y se van encajando y pegando hasta dar forma a la maqueta elegida. Una vez terminado el montaje, las piezas se pueden pintar y adornar con pegatinas. Cuando la maqueta está terminada, se siente una gran satisfacción por el éxito del esfuerzo realizado y por el resultado obtenido.

  Mi hermano acababa de terminar la maqueta de un avión y la había colocado en la estantería de su cuarto. ¡Qué bonita había quedado! Pero al día siguiente observó que una pieza se había caído y que otra pieza estaba rota. Se enfadó por lo sucedido, alguien había tocado el avión, pero rápidamente sacó su caja de manualidades y se puso a reconstruir el avión con todo mimo y cuidado.

Mucho más se enfadó Dios, cuando descubrió que el hombre y la mujer, que con tanto amor y con tanta sabiduría había creado, le habían desobedecido. Dios creó algo más preciado que una maqueta de un avión. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y lo puso en medio del Paraíso. Y “vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien “ (Gn 1,31).  Dios quería (y quiere) ver al hombre feliz. Dios dio al hombre una única norma, ¿quién la sabe? […] . La norma dice así: “de cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gn 2, 17). ¿Y qué hizo el hombre? […]. Se acercó a lo prohibido y tentando por la serpiente, que representa al diablo, se dejó llevar por sus mentiras y comió del árbol. (Ver tema 5 “Origen del pecado II” del curso 2005-2006). Entonces Dios se enfadó. Se enfadó porque el hombre, la criatura que con tanto amor, con tanta paciencia, con tanto detalle había hecho le había desobedecido. ¿Tú te enfadarías si tu mejor amigo te mintiera o te robara tu juguete preferido? […] . Probablemente sí.

Y después, ¿qué paso? […]. “El hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahvé Dios por entre los árboles del jardín“ (Gn 3,8), se ocultaron porque sabían que habían hecho algo malo. Por ejemplo, cuando has suspendido alguna asignatura o traes una nota negativa del profesor, tienes miedo y te gustaría esconderte de tus padres y que no se enteraran. “Dios llamó al hombre y le dijo: « ¿Dónde estás?» Éste contestó: «Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.» Él replicó: « ¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.» Dijo, pues, Yahvé Dios a la mujer: « ¿Por qué lo has hecho?» Contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.» (Gn 3,9-13) Entonces Dios maldijo a la serpiente y “Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.» El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes. Yahvé Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió. … Y lo echó Yahvé Dios del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado. Tras expulsar al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.” (Gn 3,17-24)

Tan grande fue el pecado cometido por el hombre, que Dios expulsó a Adán y Eva del jardín del Edén y todos los privilegios que tenían desparecieron. Ahora tendrían que trabajar con esfuerzo, pasar por la enfermedad, por la muerte, por las envidias,… y vivir alejados de la presencia de Dios.

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