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Objetivos

Descubrir cómo vivió Jesús dando su vida por amor. Jesús demostró su amor enseñando, sanando, perdonando, sirviendo y muriendo.

Reflexión

Hay una persona que descubrió el amor de Dios, del que hablamos la semana pasada, y lo puso en práctica. Esa persona vivió toda su vida demostrando su amor a Dios y a los demás. Esa persona, de carne y hueso, no se quejó ni se cansó de amar. ¿Sabes quién puede ser? […] Es Jesucristo.

Jesús acudió a las bodas de Caná por amor a los novios. Y allí realizó un milagro. ¿Recordáis cual? […] Se había acabado el vino en la boda y Jesús manda a los sirvientes llenar las tinajas de agua y luego servirlas. Al servir el agua descubren que el agua se ha convertido en un vino muy bueno. El novio dice: “Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora” (Jn 2,10). ¿Por qué hizo Jesús el milagro? […] ¿Para demostrar lo bueno que era o el poder que tenía? ¿Para quedar bien ante los demás? […] Jesús hizo su primer milagro por amor a su madre, a los novios y a los invitados.

Jesús iba a las sinagogas a enseñar, para cumplir la voluntad de su Padre Dios, por amor a su Padre. No hablaba para demostrar todo lo sabio que era, sino porque quería que la gente aprendiera y descubriera la verdad. Lo hacía por los demás, no por él mismo.

Jesús salió a las calles a anunciar el evangelio por amor. Jesús curó a los enfermos por amor a ellos. Jesús no esperaba recompensa por curarlos, tan sólo buscaba la fe y la conversión. El curso pasado vimos cómo Jesús resucitó a la hija de Jairo y sus palabras fueron: “No temas; solamente ten fe” (Mc 5,36). Jesús liberó, perdonó y consoló a todos los que se le acercaban, por amor. Nadie le pagaba por lo que hacía. Jesús no ganaba 1.000 euros con cada sanación. Jesús no se montó una empresa que le diera beneficios. Jesús no miraba si la gente era rica o pobre. Sólo buscaba amar y servir. Él mismo dice: “el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mc 20,24). Y para servir hace falta mucho amor: preguntádselo a las mamás.

Jesús amó todos los días de la semana, no sólo de lunes a viernes. Por ejemplo, Jesús curó la mano de un hombre en sábado (ver Mt 11,9-14). Jesús no miraba el reloj, para ver si ya era hora de cerrar la fábrica de consuelo, de perdón, de compasión. Y aun cuando estaba cansado y llevaba todo el día “trabajando”, si alguien le pedía algo, Jesús se lo daba. Narra el evangelio que había estado todo el día enseñando y curando a las gentes, llegó la noche y todos estaban muy cansados. Jesús también tendría ganas de descansar y de estar a solas, pero la multitud, más de 5.000 personas, tenían hambre. ¿Qué podía hacer? […] Posiblemente yo habría pensado: “que cada uno se vaya a buscar su cena, que yo ya he hecho bastante por hoy, que yo ya he servido y amado bastante por hoy”. Pero Jesús no se cansaba de amar y de ayudar. Jesús les dice a los discípulos: “«No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.» Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.» Él dijo: «Traédmelos acá.» Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiéndolos, dio los panes a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños” (Mt 14,16-21). Jesús manifiesta su amor dando de comer al hambriento.

Jesús amó perdonando. Jesús perdonó a su discípulo Pedro, que en la noche que es apresado dice no conocer a Jesús. Jesús perdona a quienes le crucifican diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34).

Jesús se dejó apresar por amor. Jesús se dejó azotar por amor. Jesús se dejó insultar por amor. Jesús fue crucificado por amor a ti. Jesús habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”Jesús sabía que su sufrimiento produciría un beneficio en ti. ¿Conoces a alguien que haga un sacrificio por amor a alguien? […] (Jn 13,1), dando su vida.

Los papás se sacrifican en trabajar, para que tú puedas tener lo que necesitas. Tus padres se sacrifican cuando no duermen por ti. Tus padres sacrifican su tiempo para dártelo a ti. Tus padres se sacrifican en llevarte a tus actividades extraescolares, a la catequesis, en ayudarte en los deberes y lo hacen porque te quieren.

Jesús eligió amar desde el principio hasta el final. Ojala podamos llegar a “comprender… la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, y os llenéis de toda la plenitud de Dios” (Ef 3,18-19).

 

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