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Objetivos

Aprender de  Noé que ejecutó todo lo que Dios le mandó hacer.
 
Reflexión
 
Comenzamos con una dinámica. Se reparte a cada chico una figura de papel para construir, un dinosaurio, un barco,… o por ejemplo un octaedro truncado que tiene 14 caras, 36 aristas y 24 vértices (ver dinámica adjunta).
La tarea no es fácil. Hay que recortar la figura con cuidado, doblar las aristas y encajarlas según las instrucciones hasta conseguir el octaedro. Hace falta paciencia, disciplina y voluntad para construir este octaedro. Pero esto no es nada comparado con lo que un personaje muy famoso del Antiguo Testamento se atrevió a construir.
 
“Dijo, pues, Dios a Noé: …Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún. Así es como la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos. Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero” (Gn 6,13-16). Las medidas del arca son 300 codos de longitud, 50 codos de anchura y treinta codos de altura. ¿Sabes cuánto es eso? […] ¿Cuánto mide tu codo? […] Un codo es la medida desde el codo hasta el final del dedo con el antebrazo extendido. Si tomamos un codo de 46 cm, por ejemplo, el arca mediría: 138 metros de largo, 23 metros de ancho y 13,80 metros de altura. ¿Te lo imaginas? […] Es parecido a un campo de fútbol. ¿Te atreves a construir este arca? […] Y además Dios le dijo a Noé que hiciera no sólo un piso, sino tres pisos. Seguramente Noé estaría sorprendido de lo que Dios le pedía, ¡pero lo hizo! Noé obedeció a Dios. Noé confió en Dios. Dios mandó construir a Noé un arca de proporciones que coinciden sorprendentemente con la arquitectura naval moderna: 1 : 1/6 : 1/10. Este barco podría resistir cualquier condición de mar imaginable. ¡Qué sabio es Dios!
 
Noé era un buen hombre, un hombre justo. Noé dio el primer paso de obediencia, construir el arca siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Dios. Después, Noé volvió a dar otro paso de obediencia. «Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar todo viviente que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá. Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo ser viviente meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra. De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de reptiles entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir. Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos.» Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios” (Gn 6,17-22). Noé metió en el arca una pareja de cada especie animal, un macho y una hembra y todo el alimento y agua necesario. Y no debió ser nada fácil meter en un arca parejas distintas de animales: dos ovejas, dos vacas, dos ranas, dos palomas… Noé vuelve a obedecer a Dios. Noé ejecuta todo lo que Dios le manda (cf. Gn 6,22).
 
Y llegó el diluvio y las aguas llenaron la tierra. Noé, su familia y los animales estaban seguros en el arca. Después de muchos días, el diluvio cesó y “Habló entonces Dios a Noé en estos términos: «Sal del arca con tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. Saca contigo todos los animales de toda especie que te acompañan, aves, ganados y todos los reptiles que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre la tierra y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra.» Salió, pues, Noé con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos” (Gn 8,15-18). Noé volvió a obedecer los mandatos de Dios.
 

¡Qué ejemplo nos da Noé, que ejecuta todo lo que Dios le manda! Noé no duda de Dios. Noé obedece a Dios. Noé es un gran testimonio para nosotros, un modelo a imitar. Cuando los deberes que te han puesto los profesores te parezcan imposibles de realizar, piensa en el arca que construyó Noé y obedece a tus profesores. Cuando tus padres te pidan algo que te resulta difícil de obedecer, piensa en los días que pasó Noé esperando a encontrar tierra seca. Cuando pienses que es difícil actuar como un cristiano piensa en Noé, hombre justo, que vivía rodeado de hombres injustos. Dios no nos pide nada que no podamos hacer, pero si no le obedecemos nos perderemos el plan que tiene para nuestras vidas y las de los demás. ¿Qué hubiera sucedido si Noé no hubiera obedecido? […]

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