Skip to main content
Tu valoración Promedio (7 votos)
Objetivos
 
Aprender de Jesús que fue agradecido y lo manifestó en diferentes ocasiones durante su vida pública.
 
Reflexión
 
La gratitud es una virtud y tenemos muchas oportunidades para ponerla en práctica cada día. ¿Has tenido oportunidad esta semana? […] Podemos ser agradecidos con Dios por lo que él es y por lo que nos da, podemos ser agradecidos con nuestros padres, como vimos la semana pasada, podemos ser agradecidos con nuestros hermanos, con nuestros compañeros de escuela, con los profesores e incluso con la gente que no conocemos. No hay excusa para no ser agradecidos. Jesús también supo ser agradecido. Fijémonos en él; su ejemplo es una lección para nosotros.
 
“Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.» Le dicen los discípulos: «¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?» Díceles Jesús: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos dijeron: «Siete, y unos pocos pececillos.» Él mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron” (Mt 15,32-38). Todos conocemos este milagro de la multiplicación de los panes y los peces, pero tal vez no hemos descubierto la gratitud que mostró Jesús. Jesús no dijo: “¡vaya! siete panes y unos pocos peces, con eso no tenemos ni para empezar” o “que se vaya cada uno a su casa, que yo ya estoy muy cansado y no tengo ganas de hacer más por la gente” o “que se apañe cada uno como pueda, a mí me da igual”. ¿Tú has respondido así alguna vez cuando alguien te pide un favor? […] Jesús no protestó ni se quejó, en su lugar Jesús dio las gracias a su Padre Dios y también a aquel que prestó su alimento para compartir. Y con acciones de gracias hizo el milagro.
 
En otra ocasión Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.» Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal afuera!» (Jn 11,41-43). Lázaro, un buen amigo de Jesús, había muerto. ¿Cómo está Jesús? […] Jesús, ¿se queja? […] No se queja. Jesús está triste, hasta llora, pero no se queja. No dice “¿por qué tenía que pasarle esto a mi amigo?”… Jesús sabe que su Padre Dios tiene un plan más grande: un milagro que manifiesta su gran poder. Jesús hace una oración que comienza dando gracias. ¿Qué es más fácil, pedir o dar gracias? […] Jesús quiere que demos gracias lo primero y luego pidamos; así lo hizo él, primero da gracias a su Padre Dios y luego pide que resucite a Lázaro.
 
«Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados» (Mt 26,26-28). Esta acción de gracias es sorprendente. Hace falta mucha fe y mucha confianza en Dios para dar gracias cuando sabes que vas a sufrir y, en este caso, el sufrimiento va a llegar hasta la muerte. Ante esta situación Jesús no dijo: “esto es un fastidio, tengo que morir por un montón de pecadores, que me van a traicionar, insultar, azotar y crucificar”. En su lugar, Jesús, dio las gracias y pronunció con entereza: “ésta es mi sangre derramada por muchos para el perdón de los pecados” ¿Qué os parece? […] Jesús no se quejó ante el sufrimiento, Jesús dio las gracias. ¿Has dado alguna vez las gracias por una situación difícil para ti? […] ¿Qué sacaste de bueno de esa situación? […] Piensa, algo se aprende cuando se viven momentos de dificultad, porque “sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman” (Rm 8,28). ¿Has dado las gracias cuando te han “acusado” de ser cristiano? [….] Todavía estás a tiempo de dar gracias. ¡Vamos! Cambiemos la queja por la gratitud y la alabanza. Jesús lo hizo, no salió de su boca la queja, sino la gratitud. Jesús es Hijo de Dios y eso le da “ventaja”, pero tú cuentas con la ayuda del Espíritu Santo que está deseando ayudarte a ser agradecido. Jesús quiere lo mejor para nosotros y eso es: ¡ser agradecidos!
AdjuntoTamaño
2009_10_dinamica.doc35.5 KB