Skip to main content
Tu valoración Promedio (30 votos)

Objetivos

Descubrir que si mantenemos la fe y pedimos según la voluntad de Dios, Dios hará grandes obras, como Jesús hizo sanando a la hija de Jairo.
 
Reflexión
En el nuevo testamento tenemos muchos modelos de fe, son hombres “normales” que tuvieron fe en Jesús y su fe produjo grandes milagros. Tú puedes tener la misma fe que ellos tuvieron.
 
Hoy os voy a contar la historia de Jairo. Jairo era un jefe de la sinagoga, era una persona importante y de buena reputación entre la gente. Pero Jairo tenía una hija que estaba muy enferma y si no hacía algo rápido su hija moriría. Jairo había oído hablar de los milagros de Jesús, creía que él podía curar a su hija y se decidió a ir en busca de Jesús. Aquí comienza su primera prueba de fe: ¿qué dirán sus amigos si se enteran de que acude en busca de ayuda a Jesús? Sus amigos no aceptaban a Jesús. Pero Jairo puso en marcha su fe: no le importaba lo que dijeran o pensaran los demás. Y, ¿a ti te importa? ¿Cuánto? […]
 
Jairo se encuentra con una gran multitud que sigue a Jesús, con esfuerzo consigue acercarse a Jesús “y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva»” (Mc 5,22-23). Jairo demuestra su fe en Jesús: se arrodilla ante Jesús, reconoce que Jesús es alguien importante y le pide suplicando. Jesús ve el corazón sincero de Jairo y decide ayudar a Jairo e ir a su casa. Por el camino otra mujer enferma toca el manto de Jesús y Jesús se detiene. Ésta es la segunda prueba de fe de Jairo. Jairo debe esperar a que Jesús sane a esa otra mujer. En esa situación, yo protestaría, me impacientaría… pero Jairo mantiene su fe. Debemos aprender a esperar con fe: el tiempo de Dios no es nuestro tiempo. También en esa situación yo pensaría que mi problema es más grave que el de esa mujer, que los demás pueden esperar pero yo no, cada minuto que pasa la vida de la hija de Jairo corre peligro. ¿Quiénes somos nosotros para marcar a Dios lo que debe o no debe hacer? Jairo esperó y de nuevo continuaron caminando hacia la casa de Jairo.
 
Cuando llegan a la casa, Jairo debe superar otra prueba de su fe: “Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?» Jesús, que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe»” (Mc 5,35-36). Le comunican a Jairo que su hija ha muerto. ¿Qué pensaría Jairo? [...] Podía pensar: “ya no necesito a Jesús, es demasiado tarde”, “Jesús no me ha ayudado”, “de nada han servido mis esfuerzos y el haberme humillado para llegar hasta Jesús”, “he mantenido la fe ¿para qué?”. Jesús le dice: “No temas, solamente ten fe”. De nuevo le pide a Jairo fe. Eso nos dice a nosotros Jesús en los momentos difíciles: “no temas, ten fe”. Jairo no se rinde, sigue creyendo aunque parezca que su niña ha muerto, sigue manteniendo la fe, aunque los hechos muestran que todo ha terminado y que no hay nada que hacer.
 
“Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y (Jesús) observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de él” (Mc 5,38-40).Otra prueba más que tuvo que pasar Jairo, fue la burla, el reproche que hacían los que allí estaban, la familia, vecinos y amigos, a Jesús, con quien iba Jairo. Si estaba al lado de Jesús, le podían tomar por un loco como a Jesús. Éste era el momento para dejar a Jesús y quedar “bien” con la gente, o si seguía al Maestro ya lo seguiría siempre. Jairo continúo creyendo y esperando el milagro de Jesús. “Pero él (Jesús), después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer” (Mc 5,40-43). ¡Jesús ha devuelto la vida a la hija de Jairo! Y esto ha sucedido por el poder de Jesús y por la fe de Jairo. La fe de Jairo fue probada, como hemos visto, pero Jairo no dudó, mantuvo su fe y el resultado es el milagro: su hija viva y sana de nuevo.
AdjuntoTamaño
2009_4_dinamica.doc69.5 KB