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25. No consentirás pensamientos ni deseos impuros

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Objetivos

Aprender que para cumplir este mandamiento debemos practicar el pudor, vigilar lo que vemos y atar la imaginación.

Reflexión

En los temas 18, 19, 20 y 21 hablamos sobre el sexto mandamiento. ¿Quién lo recuerda? [...] Dice "no cometerás actos impuros". Este noveno mandamiento completa al sexto, diciendo que además no debemos consentir pensamientos o deseos impuros.

¿Qué significa esto?[...] Es muy sencillo. Por ejemplo: recuerdo cuando aprendí a ir en bicicleta, me daba mucho miedo y mi pensamiento decía: "me voy a caer, me voy a caer", ¿y qué pasó? [...] que me caí. El pensamiento se convirtió en realidad. Luego aprendí a pensar de otra forma: "yo puedo, no pasada nada, es muy fácil", ¿y qué pasó? [...] que no me caí, que me sentía más segura en mi bici sobre dos ruedas. Otro ejemplo: un corredor piensa que no va a llegar a la meta, que está muy cansado, que le falta el aire para respirar,... y posiblemente no llegue a la meta. Otro corredor sin embargo va pensando: "ánimo, ya falta poco, ya estoy llegando, un esfuerzo más y habré alcanzado la meta". Los buenos pensamientos ayudan y los malos no ayudan. Por eso Dios nos advierte, nos dice que no pensemos cosas malas, porque pueden convertirse en realidad y ya sólo con pensarlas actuamos mal. Debemos aprender a controlar nuestros pensamientos con la razón y con la ayuda del Espíritu Santo. Cuando pensemos: "mira esa chica, qué buena está, me gustaría... ", ata tus pensamientos y no dejes que salgan malos pensamientos de tu mente. "Mente retorcida no hallará la dicha" (Pr 17,20). Pensemos con los criterios de la Palabra de Dios "porque de lo que rebosa el corazón habla la boca " (Mt 12,35), de lo que hay en el corazón habla la boca y también la mente.

Hay una inquilina en nuestra vida que se llama imaginación. La imaginación puede ser muy buena y muy mala. Se valora mucho la imaginación de un pintor, de un arquitecto, de un diseñador, de un científico, de un escritor,... Con tu imaginación puedes hacer muchas cosas: buenas y malas. La imaginación puede: convertir una rosa en un jardín de rosas, unas latas de refresco en un edificio, pero también puede convertir un ruido en la oscuridad en una historia de miedo, una fotografía en una historia de lujuria (de relaciones sexuales), una chica vestida en una chica desnuda,... Santa Teresa llamaba a la imaginación "la loca de la casa" y es verdad. [Poned ejemplos]

Debemos poner frenos a la imaginación para impedir que nos lleve cuesta abajo y nos caigamos por un precipicio, ante un estímulo que reciben nuestros sentidos (sobre todo los ojos). La mejor solución es que nuestros ojos no vean aquello que pueda provocar pensamientos impuros: chicas o chicos desnudos o insinuantes, películas con sexo, videojuegos con sexo,... Dice la Palabra de Dios: "que tu mirada sea franca" (Pr 4,25), que tu mirada sea buena, sin maldad. Y Jesucristo nos advierte: "Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón" (Mt 5,28).

Para poner en práctica este mandamiento: vivamos con pudor. ¿Qué es el pudor? [...] El pudor lo define el diccionario como recato, reserva, modestia. El pudor es el rechazo a mostrar lo que no se debe mostrar: nuestro cuerpo, un gran regalo de Dios, como vimos en el tema 25 del curso 2005-2006. Por eso, vistamos adecuadamente: sin grandes escotes, sin minifaldas, sin enseñar la ropa interior... para no incitar a los demás a que nos miren y puedan caer en la tentación de tener "pensamientos o deseos impuros". Como dice la Palabra de Dios, no tenemos que ser un tropiezo para los demás, es decir, ayudar a que los demás pequen por nuestra falta de pudor: "Juzgad más bien que no se debe poner tropiezo o escándalo al hermano" (Rm 14,13).

Mantengamos limpio el corazón, como dice la Bienaventuranza: "Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios" (Mt 5,8). Jesús nos dice que seremos bienaventurados, felices, si mantenemos el corazón limpio, sin manchas. ¿Qué mancha el corazón? Los pensamientos malos y los actos malos, es decir nuestros pecados. "Por encima de todo, vigila tu corazón, porque de él brota la vida" (Pr 4,23).

Señor, ayúdame a mantener limpia la mirada y el corazón. Señor, ayúdame a atar mi imaginación para cumplir tu voluntad y poder alcanzar la felicidad de los que siguen a Dios.

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