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Objetivos

Descubrir todo lo que la música nos puede proporcionar, cómo podemos beneficiarnos de ella y el medio de evangelización en el mundo actual.

Reflexión

El mundo de la música es muy grande y consigue cosas sorprendentes. Hace poco un muchacho desconocido publicó una canción suya en Internet, alguien la vio y le gustó. Rápidamente se comenzó a comercializar su canción. A los pocos meses la conocían todos los habitantes de España y seguro que después de un tiempo también traspasó las fronteras de España y llegó a Europa, América... La música llega a mucha gente, puede llegar a todo el planeta entero.

Un concierto de música consigue reunir a mucha gente; a los fans del grupo o cantante, a otros que se sienten atraídos por su música y a otros que simplemente van a pasar el rato. Esta gente se empapa del mensaje de las canciones, queda contagiada por el sonido, las letras y el ambiente. Si la música del concierto te ayuda, estupendo, pero si no te ayuda, ¡ten cuidado! , ya sabes todo lo hemos hablado de la influencia del sonido y de las letras.

La música tiene un poder muy grande. La música se utiliza como soporte en anuncios publicitarios. Seguro que al escuchar una melodía o una canción has dicho: "ésta es la música del anuncio de tal bebida, de tal coche, de..." Si el anuncio tiene una buena música entonces le prestas más atención. La música, por tanto, consigue que prestes atención a algo, que fijes tu capacidad de ver, de escuchar, tu voluntad ,... También en las películas es importante la música y nominan a las películas con "mejor banda sonora".

Escuchar música puede ayudar a relajarte cuando estás estresado, a mejorar la capacidad del lenguaje y de la comunicación. El Doctor Alfred A. Tomatis ha descubierto que escuchar música de Mozart y cantos gregorianos ayudan a mejorar el lenguaje, la capacidad de atención, ayudan en la preparación al parto, a los niños prematuros. La música grave (125-700 hertz) de Mozart se utiliza para terapias relacionadas con el área motora, la verticalidad y síntomas corporales; una tonalidad media (1000-3000 hertz) sería la ideal para problemas de comunicación en el paciente; mientras que la variación aguda (3000-9000 hertz) se aplica para ayudar en tratamientos para el aspecto emocional." (tomado de BBC Mundo. com, artículo del 17 de enero de 2006)

Escuchar música cristiana te ayuda a memorizar la Palabra de Dios, te ayuda a entrar en la presencia de Dios, te ayuda a animarte si estás desanimado, te recuerda que Dios está contigo, fortalece tu fe,... Cuando cantas canciones cristianas estás orando, estás hablando con Dios. San Agustín decía "quien canta reza dos veces" y la Palabra de Dios nos anima a cantar a Dios: "Cantad a Yahvé dándole gracias, tañed la cítara en honor de nuestro Dios" (Sl 147,7) "Yo, en cambio, cantaré tu fuerza, aclamaré tu lealtad por la mañana; pues has sido un baluarte para mí, un refugio el día de la angustia. Fuerza mía, para ti tañeré, pues Dios es mi ciudadela, mi Dios fiel." (Sl 59,17-18)

La música tiene un gran potencial, si se usa bien nos puede ayudar, pero si se usa mal nos puede hacer daño. Hay que saber qué tipo de música debemos escuchar y qué tipo de autores. Hay muchos tipos de música: clásica, gregoriana, pop, rock, rap, electrónica, popular, música propia de cada región, cristiana... Si no sabes cuál te conviene, pregunta a tus padres, a tus profesores,... ellos te ayudarán.

Si crees que tienes un don especial para cantar, componer o tocar un instrumento, aprovéchalo. Haz crecer ese don para que pueda ser útil para el Reino de Dios. Con la música puedes llevar la Palabra de Dios muy lejos. Recuerda que la música puede llegar a todas las personas de la tierra.

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