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28. El cuerpo no es lo más importante

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Objetivos

Comenzamos un nuevo bloque de temas sobre nuestro cuerpo, la industria que se ha montado para conseguir un cuerpo diez y las enfermedades que han aparecido por trastornos en la alimentación. En este primer tema trataremos de descubrir que nuestro cuerpo es importante y hay que cuidarlo, pero lo verdaderamente importante es su interior, el alma y el espíritu.

Reflexión

[Preparamos unos caramelos envueltos en un papel de color negro. Les repartimos a cada chico un caramelo. Al principio lo mirarán raro, porque el papel que lo envuelve no es muy atractivo. Luego al comer el caramelo descubrirán que realmente está muy rico. ] ¿Os ha gustado el caramelo? [...] Sí. De un caramelo qué es lo importante, ¿lo de dentro o lo de fuera? [...] Está claro que lo importante es lo de dentro, el envoltorio sólo protege al caramelo y luego se tira. Cuanto más rico sea el caramelo por dentro mejor. Hay algunos caramelos que hasta llevan sorpresa por dentro. Los empiezas a chupar y cuando llegas al centro, al corazón del caramelo, aparece un sidral que te hace cosquillas.

¿Qué tienen que ver los caramelos con el tema de hoy? [...] Nosotros somos como un caramelo, y un caramelo muy rico, cada uno de un sabor diferente. Y llevamos un envoltorio que nos protege. ¿Cuál es nuestro envoltorio? [...] El cuerpo. El cuerpo es sólo una apariencia de nosotros, pero no lo verdaderamente importante. Lo importante es el interior – el sabor del caramelo -. Lo importante son nuestras acciones, las palabras que comunicamos, los pensamientos, los sentimientos, la verdad que hay en nosotros, la sinceridad, la ilusión, la imaginación, la alegría, la capacidad de amar, de servir, de ser generosos, de ayudar ... se me ocurren un montón de cosas importantes dentro de cada uno de nosotros. [ Cada uno puede decir algo importante] Y es que como ya sabemos, somos criaturas de Dios, y Dios nos ha hecho bien. "Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien" (Gn 1, 31 ). Dios ha creado en nosotros algo maravilloso, como dice a Dios el escritor sagrado: "Tú has formado mis riñones, me has tejido en el vientre de mi madre; te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios tus obras." (Sl 139,13). Dice la Palabra revelada que somos un prodigio para Dios, una maravilla para Dios. Y, ¡es verdad!.

Esto lo sabemos y lo creemos. El problema es que nuestra sociedad actual nos vende otra cosa. Nos quiere hacer creer que el cuerpo es muy importante, más importante que lo que guarda en su interior. ¿El cuerpo es importante? Sí. Porque si el cuerpo está cansado , no podemos estudiar, no podemos ayudar a los demás, no podemos hablar con Dios. Si comemos poco nos faltan las fuerzas y no podemos realizar nuestras tareas. El cuerpo es tan importante, que es templo del Espíritu Santo, "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? " (1 Co 6,19) ¿Hay que cuidar el cuerpo? [...] Sí. Nuestro cuerpo, como comentamos en el tema 25, del curso 2005-2006 es un regalo de Dios y hay que cuidarlo. Hay que llevar una buena alimentación, hacer ejercicio, dormir ... todo en la medida justa. "ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios." (1 Co 10,31)

Nuestro cuerpo es importante y hay que cuidarlo. Nuestro cuerpo es como una vasija de barro que contiene un agua fresca y clara. Si el cuerpo no se cuida, el agua se pondrá mala. Pero cuando tenemos sed, no nos importa cómo es la vasija, lo que nos importa es el agua, lo que nos importa es lo que hay en el interior de la vasija. Dios quiere cuidar nuestra vasija (el cuerpo) y cuidar nuestra agua (el interior). Dios quiere a la persona entera, el cuerpo, el alma y el espíritu.

Nuestra sociedad actual ha olvidado lo verdaderamente importante, y centra su atención en un cuerpo bonito, en un cuerpo diez. Impone unas medidas ideales, un peso ideal y una altura ideal. Impone un tipo de nariz, de labios, de dientes, de tamaño de pechos, de caderas,... Impone una cara sin arrugas, un cuello estirado, un .... Esta imposición de belleza del cuerpo, hace que muchas personas se sientan infelices con su cuerpo y crean que si cambian su cuerpo serán felices. Se piensa que se es más feliz en función del cuerpo físico que se tiene. Pero Dios nos dice que la felicidad está en amarle a Él y hacer su voluntad. "Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en la tierra que Yahvé tu Dios te da para siempre." (Dt 4,40)

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