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Objetivos

Descubrir que la sociedad nos presenta como normal y bueno las infidelidades en el matrimonio y las parejas homosexuales, cuando Dios dice que no lo son.

Reflexión

Decidme una serie de televisión. ¿Qué personajes tiene? [...] ¿Qué relación hay entre los personajes? [...] Pongamos un ejemplo, hay una serie española xxx de humor que tiene los siguientes personajes: un joven infeliz porque no encuentra pareja y tiene relaciones sexuales (que incluyen cama) con diferentes chicas. Una mujer que se separa de su marido para "unirse" con un hombre separado también con dos hijos, chico y chica. La chica, es una adolescente, que en uno de los capítulos dice que está embarazada. Unas abuelitas muy simpáticas, con un humor picante. Una joven que busca pareja de buena posición social y va probando con todos los que va encontrando. La forma de "probarlos" no es teniendo una relación de amistad, sino una relación sexual. Un joven simpático y amable gay y su pareja gay también, que viven juntos. Y por último para no dejarnos nada: una joven lesbiana tiene un hijo que cría con el joven gay que hemos descrito antes. ¡Vaya lío! Y ésta es una serie que ha sido premiada y que es vista por un gran público. ¿Qué consecuencia sacas? [...] ¿Qué nos enseña? [...] La ley que nuestra sociedad ha impuesto es: todo vale, todo es bueno, lo único importante eres tú, tu satisfacción personal. La enseñanza que se saca de muchas series es: la infidelidad y el engaño en el matrimonio, la aceptación de las relaciones prematrimoniales tanto para jóvenes como para adultos, la aceptación de las parejas homosexuales,...

Hemos perdido de vista a nuestro creador, al dador de felicidad. Dios promete bendición a los que cumplen sus mandamientos. "Yahvé tu Dios es el Dios, el Dios fiel que guarda su alianza y su favor por mil generaciones con los que le aman y guardan sus mandamientos ... Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu seno y el fruto de tu campo, tu trigo, tu mosto y tu aceite, las crías de tus vacas y las camadas de tu rebaño" (Dt 7,9.13)

El problema es que vemos como "normal" lo que nos ofrecen los medios de comunicación, libros, juegos y NO es "normal", porque no es el orden que estableció Dios. Se nos acostumbran los ojos y los oídos y ya no le damos importancia. Por ejemplo, hay personas que tienen que comer todo sin sal, porque tienen la tensión alta. Estas personas se acostumbran a comer sin sal y les parece "normal". Cuidado, chicos, no nos pase eso a nosotros. No es bueno a los ojos de Dios la infidelidad en el matrimonio (adulterio), ni las relaciones prematrimoniales (fornicación) ni tampoco la homosexualidad.

En otras series se presenta a parejas heterosexuales con muchos problemas e infidelidades, y a una pareja de homosexuales sin problemas, a los que hay que envidiar, a los que acuden amigos a pedir consejo. Se presenta la pareja de homosexuales como modelo a imitar. ¿Nos quieren confundir? [...] Sí. Nos quieren vender como ideal de felicidad lo que no lo es. Estamos en el momento de aprender, de formar nuestros criterios, pero no con todo lo que vemos en la televisión o en otros medios, sino con la Palabra de Dios.

Hablemos de la homosexualidad. La homosexualidad es la atracción sexual hacia las personas del mismo sexo. En el caso de ser entre hombres se denominan homosexuales o gays. En el caso de las mujeres, lesbianas. Lo contrario a la homosexualidad es la heterosexualidad. Las parejas homosexuales son chico-chico o chica-chica y las parejas heterosexuales son chica-chico.

Dios creó al hombre y a la mujer. Dijo luego Yahvé Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» (Gn 2,18) "De la costilla que Yahvé Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada mujer porque del varón ha sido tomada.» Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne." (Gn 2,22-24) "Y los bendijo Dios con estas palabras: «Sed fecundos y multiplicaos" (Gn 1, 28) Dios establece la unión entre el hombre y la mujer. Y da a esa unión un poder como el suyo, un poder creador. Un poder resultado del amor entre el hombre y la mujer y del amor de Dios en ellos. Este poder hace posible la creación de un nuevo ser, de un hijo, un descendiente, un don de Dios. La homosexualidad contradice esta estructura de amor que Dios ha establecido y hace imposible la fecundidad.

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