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Objetivos

Descubrir que acostarse con alguien fuera del matrimonio es pecado; es una ofensa a nosotros mismos, al otro y a Dios. Aprender a estar vigilantes, a fortalecer nuestra voluntad y a mantener una buena relación con Dios, esto nos ayudará a vencer la tentación.

Reflexión

Un chico en el colegio descubre que le gusta correr. Y como le gusta, se apunta a una carrera importante de su ciudad. Llega el día de la carrera y se presenta allí sin entrenar. ¿Qué ocurre? [...] Que a los pocos kilómetros se tiene que retirar, asfixiado, con palpitaciones y los gemelos cargados. ¡Vaya ridículo! Es lo mismo que si uno hace lo que ve en las series o películas de televisión o juegos de ordenador. Descubre que le gusta una chica. Y como le gusta, se acuesta con ella. No sabe si la quiere o si están preparados para esto. Para llegar hasta allí hacen falta largos años de entrenamiento conjunto, en el tiempo que se llama noviazgo, con el propósito de llegar al matrimonio. Que te guste una chica o chico no te da derecho a acostarte con esa persona. Cuando se actúa así, se actúa como un animal en lugar de como un hombre, el animal se deja llevar por un impulso irracional. Los hombres además de este impulso sexual, tenemos alma, tenemos voluntad, inteligencia, sentimientos,... fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Dios dio al hombre el gran regalo del sexo, no para buscar su satisfacción egoísta, sino para entregarse de forma total a una persona concreta, única; el esposo o la esposa.

Aquí hay otra chica que también corre; está entrenando en serio y se está preparando para las olimpiadas del 2012. Pero llega el año 2008, en el que también hay olimpiadas en Pekín. Y dice que no aguanta más y que se quiere presentar. "Con mi preparación hago lo que quiero". Sin haber logrado las marcas mínimas, corre la modalidad de 1.500 metros. ¿Qué ocurre? [...] En la carrera tiene que dar varias vueltas ella sola al estadio, todas sus compañeras han llegado ya a la meta. Su nombre suena por megafonía informando su pésima carrera. Ha sido un ridículo mundial. Y ahora tenemos dos novios que ya llevan un tiempo saliendo juntos (entrenándose) y dicen: "¿Por qué esperar? Con nuestros cuerpos hacemos lo que queremos, y además nos amamos". Se acuestan y ella se queda embarazada o tiene grandes remordimientos, sentimientos de culpabilidad, o se lleva una gran decepción o compara con otra relación que ya tuvo con otro novio, o... Se ha perdido la fiesta del matrimonio, la alegría, la satisfacción, la bendición de hacer las cosas en su momento justo.

En la Biblia encontramos palabras acerca de "acostarse con alguien fuera del matrimonio". ¿Qué nombre recibe esta acción? [...] Tener relaciones prematrimoniales o también fornicar. La Biblia enseña que la fornicación está mal. En Mateo 15, 19-20, Jesús dice: "Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Eso es lo que contamina al hombre". El apóstol Pablo dice en la primera carta a los Corintios 6,13: "Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo." Y en el versículo 18: "¡Huid de la fornicación! Todo pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo; mas el que fornica, peca contra su propio cuerpo". Las relaciones sexuales fuera del matrimonio, hacen daño a uno mismo ("contaminan al hombre"), al otro y a Dios.

Puede que todavía no se nos hayan planteado estas situaciones, pero seguro las hemos visto alguna vez en televisión o las hemos oído. Conviene estar vigilantes. Hay que cuidar lo que vemos con nuestros ojos en los libros, la televisión o el ordenador (todo se pega), lo que oímos con nuestros oídos a través de la música, de la televisión,... Hay que cuidar el contacto físico que tenemos con los chicos o chicas, pues si nos aproximamos demasiado se estimulará el apetito sexual y eso no nos conviene. Hay que estar bien informados y formados, así cuando llegue la tentación de querer utilizar mal nuestra sexualidad con un chico o chica que nos atrae, sepamos vencerla y no caer. Si no tenemos los criterios de Dios claros, nos resultará difícil vencer la tentación porque realmente la carne con su sexualidad nos tirará bastante. Comencemos por fortalecer nuestra voluntad y nuestra relación con Dios. "¿Cómo el joven guardará puro su camino? Observando tu palabra. De todo corazón

ando buscándote, no me desvíes de tus mandamientos. Dentro de mi corazón he guardado tu promesa, para no pecar contra ti" (Sl 119, 9 –11). "Así, pues, hijos, escuchadme, dichosos los que siguen mis caminos. Escuchad la enseñanza y haceos sabios, no la rechacéis. Dichoso el hombre que me escucha velando a mis puertas día tras día, guardando los dinteles de mi entrada. Pues quien me encuentra, encuentra la vida, y obtiene el favor de Yahvé. Mas quien me ofende, se daña a sí mismo; los que me odian, aman la muerte. " (Pr 8,32-36)

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