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Objetivos

Aprender a esperar, a conocernos los chicos y las chicas. Aprender a no tener miedo a ser diferentes a los demás.

Reflexión

Como ya hemos comentado, al principio a las chicas nos gustar ir sólo con las chicas y nace la "amiga del alma" y a los chicos con los chicos, con la pandilla. Luego abrimos los ojos al otro sexo, y formamos grupos de amigos mixtos, salimos juntos, lo pasamos bien. A éste le gusta aquella, pero ella prefiere al otro, que sin embargo está encaprichado por la otra. La afectividad ocupa el primer plano.

Comienzas a dedicarle tiempo a tu cuerpo, las chicas miran sus pechos, si han crecido o no, los chicos miran sus músculos, su fuerza, su vello, su barba, todos buscan llevar ropa atractiva, el pelo largo en las chicas y engominado en los chicos. Comienza la curiosidad del otro cuerpo, el tiempo de las fotos de chicos/chicas guapas en las carpetas del colegio, posters en la habitación,... Tal vez tengáis la tentación de ver fotos, revistas, películas en las que aparecen chicas o chicos desnudos, con imágenes pornográficas. Esto es malo para vosotros, crea en vosotros una mala imaginación, malos pensamientos y os aparta de Dios. Comenzamos a soñar despiertos, pensamos en el sexo opuesto, en amores platónicos, como cantantes, actores, actrices, jugadores de fútbol... Cuidar también vuestros "sueños" para que no caigáis en la tentación de pecar con vuestro pensamiento. Comenzamos a definir un tipo de hombre/mujer que nos atrae: rubio o moreno, ojos claros, no muy alto, alegre, que le guste la música, deportista,... Después, a través de experiencias, iremos descubriendo cómo el físico de una persona puede ser muy diferente de su calidad interior, y poco a poco iremos valorando más otras virtudes en las personas, como la responsabilidad, la sinceridad, la fidelidad, la espiritualidad,...

Es tiempo de estar muy atentos. Es un tiempo de riesgo. Es tiempo de "examinadlo todo y quedaos con lo bueno. Absteneos de todo género de mal." (1 Ts 5, 21–22). La Palabra de Dios dice: "examinad", que no quiere decir probar, quiere decir mirad si nos conviene o no, si le agrada a Dios o no. Es tiempo de preguntas. Tal vez te preguntarán si estás "sexualmente liberada" o más bien "eres un antiguo/a". Te preguntarán si has tenido algún "rollo", si has besado a un chico o chica,... A veces te sentirás un bicho raro, que va contracorriente, pero no lo eres. Has sabido, como dice la Palabra, "quedarte con lo bueno y abstenerte del mal ", has sabido mantenerte en la verdad y no dejarte engañar. Eres una persona afortunada, la más afortunada, porque conoces el amor que Dios te tiene, porque sabes que Él quiere lo mejor para ti y que, si sigues sus caminos, Él te bendecirá más de lo ahora puedes imaginar. Y no es que lo diga yo, es que Dios es amor y no puede dejar de amarte: "lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que lo aman." (1 Co 2,9)

Es tiempo de vivir paso a paso, de aprender a esperar, como dice el Salmo 25,3: "El que espera en ti (Señor) no queda defraudado". Si quieres ir más deprisa de lo que corresponde te puedes dar un buen golpe. ¿Qué pasa si corres con el coche más de lo permitido, más de lo que se considera seguro? Que puedes salirte en una curva de la carretera, que tus reflejos disminuyen por la velocidad, que si el coche de delante frena, serás incapaz de frenar porque vas muy deprisa y el choque será brutal... Si es así, puedes acabar en el hospital con una costilla rota o mucho peor. La limitación de la velocidad en la carretera es por nuestro bien, por nuestra seguridad. Así la barrera a nuestra sexualidad que comienza a despertarse es por nuestro bien. Se despiertan las miradas entre chicos, el roce, la caricia,... nuestra sexualidad y hay que tener cuidado y poner frenos para no dejarnos llevar por un torbellino de sentimientos, de sueños, de querer probarlo todo, de nuevas experiencias,... No vayas tan deprisa, tu sexualidad tiene que madurar. ¡Cuidado! "Hay caminos que parecen rectos, y al final son caminos de muerte." (Pr 14,12) Tenemos que aprender primero a comunicarnos, a darnos, a aceptarnos, a sentirnos bien con nosotros mismos,...

Nos venden una idea: todo vale, puedes hacer lo que quieras con tu cuerpo, es tuyo. Es la idea del egoísmo, de pensar sólo en mí mismo y no en el otro, es la idea del placer por el placer,... y esto sólo lleva a la soledad, al vacío, a la tristeza, a ser esclavo de tu cuerpo y lo que es mucho peor: a ofender a Dios con el pecado. ¿En verdad es el cuerpo tuyo? [...] No, es un regalo de Dios para que lo uses bien. ¿Dónde está el amor, la fidelidad, la capacidad de dar para hacer feliz a los demás? [...] Se están perdiendo. Y Dios cuenta contigo para recuperarlas, para ser testimonio delante de los demás. Ya sabes que Él no nos deja solos, cuentas con la ayuda del Espíritu Santo, con la ayuda de tus padres o educadores con los que puedes dialogar, con tu grupo de catequesis.

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