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Objetivos

Descubrir que Dios nos creó hombre y mujer, iguales en dignidad, pero diferentes en muchas cualidades que hacen que nos complementemos, que nos podamos ayudar, que nuestras relaciones sean más ricas y que podamos procrear.

Reflexión

La semana pasada vimos la importancia de aprender a relacionarnos unos con otros para conocernos, para aceptarnos, para descubrir que somos diferentes pero complementarios. Los hombres y las mujeres somos iguales en cuando a nuestra dignidad como personas y criaturas de Dios, pero somos diferentes en muchos aspectos sobre los que vamos a reflexionar hoy.

Dios, cuando creó todo, creó por un lado al hombre y por otro a la mujer. Dios no creó una sola cosa y la llamó "persona". Creó a dos: "Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios les creó, macho y hembra los creó" (Gn 1,27). ¿Por qué lo hizo así? [...] Porque Dios es muy sabio, y puso en el hombre unas características y en la mujer otras, de forma que juntas, sumadas las características de uno y de otro serían capaces de formar matrimonios, familias y una sociedad más valiosa y rica.

Yo, soy mujer ¿y tú? [...] Dios desde siempre tenía pensado que fueras chico o chica, hombre o mujer. Dios, desde mucho antes de que naciésemos, ya había pensado en nosotros "Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía" (Jr 1,5) Si eres chico, es porque Él así lo quiere y tiene un plan para ti, que poco a poco irás descubriendo y para el que tienes que estar preparado. Y si eres chica, pues… ¡adelante!. Prepárate para el gran reto de ser mujer en la familia, en la sociedad y en el Cuerpo de Cristo. Tenemos que aceptar nuestro "sexo", valorar las capacidades que como chico o chica tenemos y utilizarlas para nuestro bien y el de los demás.

Si los hombres y las mujeres fuéramos iguales sería como si sólo existiera un color, por ejemplo el verde. El verde es un color bonito, pero lo impresionante es que haya un montón de colores; rojo, amarillo, verde, azul,... que combinados son mucho más alegres, más atractivos,... Los hombres y las mujeres somos diferentes físicamente, como ya vimos en el tema número 27 —"Nuestro cuerpo cambia"— y además tenemos órganos reproductores diferentes que hacen posible que un hombre junto con una mujer puedan tener un hijo. Dios ha dado al hombre y a la mujer la gran capacidad de crear, juntos y con su ayuda, una vida ¿No es genial? [...]. También somos diferentes sensitivamente, intelectualmente, volitivamente (de la voluntad) y hasta espiritualmente. Y todas estas características que nos distinguen a los hombres de las mujeres, hacen que uno necesite del otro y viceversa, y el ser diferentes hace que las relaciones se enriquezcan.

Realizamos la siguiente dinámica. En una caja tenemos figuras (descritas en la dinámica adjunta) de dos colores. El color azul representa al hombre y el blanco a la mujer. Hay figuras en las que pone una palabra escrita y otras que no pone nada. Coger una pieza con una palabra escrita, luego buscar en la caja la pieza que encaja, como un puzzle y por último pensar una cualidad complementaria para escribirla en la otra figura. Algo complementario es algo que hace la otra cosa completa y perfecta. Por ejemplo: la voz y la guitarra. Las dos se complementan para hacer música.

Estas podrían ser algunas cualidades diferentes y complementarias entre el hombre y la mujer. El hombre es la cabeza, está al frente, es un manitas, fuerte, firme, le gusta el riesgo, desea cortejar, capta lo general, mira al futuro, vive de ideas y planes, es resuelto, teme al sufrimiento, obra conforme la realidad de los hechos, olvida rápido los malos momentos,... La mujer es el corazón, es organizadora, es delicada, es sensible, flexible, le gusta la seguridad, desea ser cortejada, capta lo particular, las cosas pequeñas, mira al pasado y al presente, vive de experiencias, es pensativa, tiene mayor resistencia al sufrimiento, obra movida más por compasión, le cuesta más olvidar,... Hablamos de generalidades entre el hombre y la mujer, seguro que hay excepciones.

En nuestros padres podemos ver estas cualidades complementarias: por ejemplo, papá es un "manitas" que arregla un enchufe, un grifo, una cerradura y nuestra bici.. y mamá sabe consolarnos mejor cuando estamos tristes. Papá es la cabeza que decide en casa, mamá es el corazón; si mamá está alegre: todos estamos alegres, si mamá está triste o preocupada o enfadada: todos estamos un poco raros en casa.

Dios nos hizo así para que nos ayudáramos en el camino de la vida. ¡Qué suerte ser diferentes y complementarios!.

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