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Objetivos

Descubrir los cambios que se están produciendo en nuestro cuerpo masculino o femenino. Ver estos cambios como normales y planeados por Dios para que seamos en el futuro hombres y mujeres que puedan cumplir la vocación que Dios da a cada uno; soltero o casado (padre o madre).

Reflexión

Hemos descubierto que Dios nos ha regalado un cuerpo a cada uno. Nuestro cuerpo es una gran obra de arte, de un valor incalculable, y no nos pertenece a nosotros sino a Dios. Recordad la cita de San Pablo:"¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? " (1 Co 6,19). Hemos visto también que es necesario cuidar nuestro cuerpo, mantenerlo limpio, viviendo el pudor en el vestir y evitando mirar lo que no debemos.

Hoy vamos a fijarnos en la obra que Dios hace en nuestro cuerpo. [Traed fotos de cuando erais un bebé, de cuando ya comenzabais a andar, a jugar, a hablar, de cuando empezasteis el colegio y una foto actual]

Comenzamos viendo las fotos de cuando éramos un bebé. Casi todos tenemos poco pelo en la cabeza, una barrigota y unas piernas regordetas. Al año, ya podemos ponernos de pie, comenzamos a caminar, jugar, articular nuestras primeras palabras "ma...ma" " pa...pa" . El tiempo pasa muy deprisa y ya vamos al colegio; tenemos más agilidad, más fuerza en las piernas y los brazos y ya sabemos expresarnos con palabras. Luego a algunos nos va cambiando el color del pelo, de los ojos, crecemos y crecemos, nos tienen que poner gafas, o aparato en los dientes, ..... Y llegamos a los 9,10,11 o 12 años. ¿Y qué pasa? [...] Comenzamos un periodo de cambio en nuestro cuerpo exterior (lo que vemos) y en nuestro cuerpo interior (que no lo vemos). Al final de este periodo seremos hombres y mujeres y no niños.

En los chicos, el cambio es claro: aumenta la estatura (vemos crecer los huesos repentinamente), aumenta el peso y cambia la voz, volviéndose más ronca. Se ensanchan los hombros y se desarrollan los músculos. Todo el cuerpo se está preparando para ser un hombre fuerte y valiente como Dios nos quiere. "Sé fuerte y valiente" (Jos 1, 6). Aprovecha este tiempo para fortalecer tu cuerpo que está en crecimiento y así, fortaleciendo tu cuerpo también se fortalece el alma y el espíritu.

En las chicas también hay cambios. Aumenta la estatura (aunque menos que en los chicos), crece el pecho, las caderas toman esa forma redondeada y la cintura se estrecha. Nuestro cuerpo se prepara para poder ser madre en un posible futuro. Dice la Biblia que Sara (la mujer de Abraham) recibió vigor para ser madre (cf. Hb 11,11). Pronto aparecerá la primera regla trayendo más cambios a nuestro cuerpo. Nos volvemos más delicadas, presumidas y "femeninas". Nuestro interior también se ve afectado: el estado de ánimo cambia de repente sin saber por qué. Se pasa de estar contenta a estar triste, de estar animada a enfadada,... Estos cambios de humor son normales, pero lo que tenemos que hacer es aprender a controlarlos usando la inteligencia y la voluntad que Dios nos ha dado.

Ahora los chicos y las chicas somos más distintos que antes. Hay una época en que las chicas van por un lado y los chicos por otro. Pero pronto llega otra etapa en que los chicos empiezan a sentirse atraídos por las chicas y al revés. El chico que antes pensaba que la chica era una cursi y aburrida , hoy piensa que la chica es la mujer más atractiva del mundo. La chica que veía al chico como un bruto inaguantable hoy piensa que es el hombre más guapo del mundo. Esta atracción entre personas del sexo opuesto es normal y así lo ha querido Dios que sea. Debemos aprender a controlar esa atracción, que hoy es una y mañana es otra, con la voluntad y la ayuda del Espíritu Santo. Es tiempo de aprender, de conocernos a nosotros mismos y a los demás. Cada cosa a su tiempo, como dice la Palabra de Dios: "Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo" (Qo 3,1).

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