Skip to main content
Tu valoración Promedio (1 vote)

Objetivos

Descubrir lo positivo de mantener el pudor y de evitar o cortar las ocasiones que nos puedan llevar a pecar con nuestro cuerpo.

Reflexión

En el mundo y a nuestro alrededor, el cuerpo se ha convertido en un objeto de placer para uno mismo y para los demás. Pero para los hijos de Dios, el cuerpo es un tesoro que hay que cuidar y mantener puro, no sólo fuera del matrimonio sino también en el matrimonio. Algunos nos dirán que somos unos antiguos, que los mandamientos de Dios están pasados de moda, que hay que ser modernos y aprovechar el placer que puede proporcionar el cuerpo. Pero nosotros creemos en las promesas de Dios que dicen: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mt 5, 8) y "Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en la tierra que Yahvé tu Dios te da para siempre." (Dt 4,40) Creemos que, si guardamos los mandamientos de Dios manteniendo nuestro cuerpo "limpio", veremos a Dios y seremos felices en la tierra y en el cielo.

Para cuidar nuestro cuerpo y mantenerlo "limpio" contamos con la ayuda de Dios y su Espíritu, pero también hemos de poner de nuestra parte. Vamos a centrarnos en dos aspectos: mantener el pudor y evitar mirar.

¿Qué es el pudor? [...] El pudor lo define el diccionario como recato (reserva), modestia. El pudor es el rechazo a mostrar lo que no se debe mostrar. Un ejemplo: Voy a nadar a la piscina y cuando salgo me ducho en unas duchas comunitarias sin quitarme el bañador, luego voy a los vestuarios también comunitarios e intento vestirme de la forma más discreta, recatada y reservada, de forma que no muestro mi cuerpo desnudo a las demás chicas o mujeres que haya. Así guardo mi cuerpo para que no sea un objeto que otros miren, comparen, u otras cosas peores. Puede parecer una exageración, pero hay que cuidar hasta las cosas más pequeñas.

También hay que mostrar pudor en el vestir, de forma que nuestra forma de vestir no sea escándalo para nadie, ni motivo de deseo, de tocamiento,... Lo más importante de nosotros mismos es nuestra persona, lo que somos por dentro y no nuestro cuerpo o lo que enseñemos de él. Tenemos que aprender a vestir para cada ocasión, lo que es perfectamente aceptable como prenda de baño no lo es como vestido de fiesta o para ir al colegio. Y entre los bañadores, los hay más o menos recatados. Determinados tipos de escotes, minifaldas, pantalones muy bajos de cintura, ropas ceñidas... no pueden dejar de llamar la atención sobre los aspectos provocativamente sexuales del cuerpo femenino. ¿Y qué ocurre? [...] ¿Nada? [...] No, chicas, con esta forma de vestir, provocamos a los chicos, los cuales tendrán que luchar contra la tentación de pensamiento, de despertar su imaginación, de querer tocar, de desear... Y ya sabéis que no sólo se peca de obra sino también de pensamiento o deseo. Evitémoslo. "Juzgad más bien que no se debe poner tropiezo o escándalo al hermano" (Rm 14,13). Mostrar también pudor en vuestras conversaciones y vuestros chistes.

Para el segundo aspecto del tema, escuchad lo que le pasó al rey David. El rey David fue uno de los principales personajes de la historia de Israel. Venció a Goliat salvando al pueblo de los filisteos y fue su rey muchos años. De su estirpe nacería el Mesías y fue un hombre escogido por Dios, pero que tuvo que llorar mucho por un pecado que cometió dejándose llevar por lo que vió.

"Un atardecer se levantó David de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey cuando vio desde lo alto del terrado a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. Mandó David para informarse sobre la mujer y le dijeron: ‘Es Betsabé, hija de Elián, mujer de Urías el hitita.’ David envió gente que la trajese; llegó donde David y él se acostó con ella, cuando acababa de purificarse de sus reglas. Y ella se volvió a su casa. La mujer quedó embarazada y le hizo saber a David: ‘Estoy encinta’ " (2 Samuel 11, 2-4). La mujer estaba casada y David mandó matar a su marido. ¿Qué hubiera pasado si David no hubiera mirado a aquella mujer hermosa? [...] ¿Cuántos problemas se habrían evitado? [...] Si cortamos a tiempo con la tentación (en este caso de mirar y desear) cuántos problemas nos ahorraremos. El mejor remedio contra todo lo que entra por la vista y el oído es quitar la vista y cortar a tiempo. ¿Qué entra por la vista? [...] La televisión, cine, internet, libros, revistas, anuncios... Si algo nos puede llevar a pensar o desear probar lo que no podemos, a tener relaciones sexuales, etc, debemos evitarlo o cortarlo. No olvidéis, que podemos pedir ayuda al Espíritu Santo, que está deseoso de ayudarnos. Buscad otra cosa mejor para ver o escuchar, algo que dé gloria a Dios.

AdjuntoTamaño
2006_26_dinamica.doc34.5 KB