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Objetivos

Comenzamos un nuevo bloque de temas, que tratará de la sexualidad. El objetivo de estos temas será dar criterios de la Palabra de Dios, que en muchos casos son contrarios a los del mundo. En este primer tema trataremos de descubrir que nuestro cuerpo es un maravilloso don de Dios, que debemos aprender a cuidarlo, a respetarlo y a dar gracias a Dios por él.

Reflexión

Todos de pie, nos colocamos formando un círculo. Hoy vamos a descubrir algo importante.

El primer ejercicio es respirar profundamente, despacio, aspirando el aire y expulsándolo. ¡Qué fácil resulta! Es algo que hacemos automáticamente todos los días, cada minuto y no nos paramos a pensar en ello. Pero imaginad que no pudiéramos respirar. No sobreviviríamos, necesitamos que el oxígeno entre en nuestro cuerpo para mantenerlo con vida. Ahora vamos a caminar .... Pero, ¿cómo es posible? Nuestras piernas nos obedecen, una delante y otra detrás, incluso podemos saltar con las dos piernas a la vez, podemos correr.... ¡es increíble!

Todavía hay más. [Repartimos a cada chico algo de comer dulce y algo salado] ¿Os gusta? [...] ¿A qué sabe? [...] Un sabor es dulce y otro salado. Es genial, las comidas tienen diferentes sabores y podemos distinguirlos. [Damos a oler a los chicos una colonia o una planta]. Podemos oler la lluvia cuando riega la tierra, podemos oler las flores, podemos oler una hoguera, podemos oler el humo,... [Hacemos sonar una campanilla o un silbato]. También podemos oír y distinguir la voz de nuestros amigos, de nuestros padres, los sonidos de los pájaros, del viento cuando sopla, de las olas del mar, el sonido de los coches,....

Ahora, nos tomamos el pulso en la muñeca, 1,2,3,4,5,6,7,8,9, ... son los latidos de nuestro corazón. ¡Estamos vivos! Y tenemos un cuerpo que puede andar, ver, oler, oír, hablar, respirar,... Somos diferentes a las piedras, a las plantas, ... que no se mueven, ni hablan. ¿Quién puede hacer algo tan perfecto? [...] Solamente Dios. Somos criaturas de Dios y nuestro cuerpo es un regalo de Dios y "Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien" (Gn 1, 31 ). También dice su Palabra: "Porque tú has formado mis riñones, me has tejido en el vientre de mi madre; te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios tus obras." (Sl 139,13).

Cuando Dios da algo, lo primero que tenemos que hacer es ser agradecidos. "En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros" (1 Ts 5, 18). ¿Dais gracias a Dios por vuestro cuerpo, tal y como es, con lo que os gusta y con lo que no os gusta de él? [...] A lo mejor no nos gusta nuestra estatura, nuestro color de pelo, nuestras orejas o nuestras piernas, pero Dios nos ha hecho así de bien, y así le gustamos a Él. Lo segundo es cuidar nuestro cuerpo y darle buen uso; durmiendo las horas adecuadas, llevando una dieta adecuada, haciendo algo de ejercicio, no exhibiéndolo a los demás sino comportándose con pudor,... Dios nos pedirá cuentas de todos los dones que nos ha dado, también del cuerpo.

Los seres humanos además del cuerpo tenemos el alma y el espíritu. El cuerpo lo podemos ver y tocar, mientras que el alma y el espíritu no los podemos ver ni tocar, pero son reales. El alma está formada por los sentimientos y emociones, los recuerdos, la memoria, la voluntad y la inteligencia. Es el principio vital de los seres vivos, Y el espíritu es esa capacidad que hay en nosotros para relacionarnos con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nuestro cuerpo es asiento para el alma y el espíritu. San Pablo escribió: "Que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo" (1 Ts 5,23). Es otra razón más para cuidar nuestro cuerpo, si cuidamos el cuerpo mejor estarán el alma y el espíritu.

Imaginad que vivís en una casa que os han prestado. Seguro que no pintáis las paredes, ni arrancáis las ventanas,... Pues lo mismo pasa con nuestro cuerpo; no nos pertenece, sino que es de Dios y lo tenemos que cuidar muy bien. "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? " (1 Co 6,19). Dice la Palabra de Dios que nuestro cuerpo es más que una casa, es un templo donde habita el Espíritu Santo. En verdad, esto es a la vez un misterio y un honor del que no nos damos cuenta, cuidemos pues nuestro cuerpo.

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