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24. Ayudas para la conversión: la comunidad cristiana

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Objetivos

Descubrir que contamos con la ayuda de una gran familia, la comunidad cristiana. Apoyarnos en ella y dejarnos ayudar por ella.

Reflexión

¿Eres capaz de hacerte la comida todos los días? [...] ¿Eres capaz de limpiar la casa? [...] ¿Eres capaz de cuidarte cuando estás enfermo? [...] ¿Eres capaz de arreglar un enchufe? [...] ¿Eres capaz de lavar, tender y planchar tu ropa?[...] Nosotros solos no podemos hacer todas estas cosas. Son nuestros padres los que nos ayudan, nos cuidan, nos dan el alimento y el vestir necesarios. Ellos se preocupan por nuestra educación y buscan los medios para que aprendamos y maduremos. Necesitamos una familia. En la familia recibimos los cuidados y la corrección necesarios para crecer como seres humanos. ¿Qué pasaría si nadie nos cuidara, nos ayudara o nos diera el alimento? Que probablemente moriríamos por falta de cuidados y nutrición, igual que muere una planta o un animal.

Para crecer como hijos de Dios y mantener nuestra conversión también necesitamos una gran familia. Un lugar donde recibimos los cuidados espirituales, la ayuda y la corrección que necesitamos. Es la comunidad cristiana.

¿Quién sabe cuál fue la primera comunidad cristiana? [...] Fue la que formaron los primeros apóstoles, los que habían vivido con Jesús, con el Maestro y lo habían visto morir, resucitar y subir a los cielos. El Maestro se fue, pero se quedó con ellos el Espíritu Santo. Echaban de menos a Jesús, necesitaban estar muy unidos, necesitaban apoyarse los unos en los otros y contar siempre con el Espíritu Santo. El testimonio que daba esta comunidad hacía que otros también se convirtieran y unieran a la comunidad: Los que acogieron la palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas tres mil almas" (Hch 2,41)

En la comunidad encontramos todo lo que se necesita para vivir como hijos de Dios y para extender el Reino de Dios: enseñanza, corrección, ánimo, ayuda, etc. La comunidad es también el lugar donde oramos los unos por las necesidades de los otros, como dice en su Palabra: "Orad los unos por los otros, para que seáis curados" (St 5, 16). En la comunidad encontramos otros chicos como nosotros o jóvenes o adultos que quieren seguir a Cristo, que tienen los mismos criterios que nosotros, con los que es posible el amor verdadero porque es Dios quien lo da... No estamos solos.

Sé que estáis decididos a seguir a Jesucristo y vivir la conversión, como hemos hablado en estos temas, pero a veces esta decisión no es suficiente. Necesitamos ayudas externas, la ayuda de una comunidad que nos anima cuando flaquean nuestras fuerzas, que nos ayuda a levantarnos cuando nos hemos caído, que ora por nosotros,... Dice el apóstol Pablo: "Nosotros los fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no buscar nuestro propio agrado" (Rm 15,1) Necesitamos una comunidad que nos dé criterios de la Palabra de Dios que no podemos encontrarlos en el mundo. Necesitamos escuchar a otros hablar de Jesús, hablar de conversión y santidad, porque en el mundo nadie nos habla de ello, al contrario, para el mundo no existe el pecado, todo está permitido. La comunidad es como la familia, sin ella moriríamos espiritualmente.

Nosotros, como miembros de una comunidad, de un grupo o parroquia, tenemos que poner de nuestra parte, no se trata sólo de recibir, sino también de dar. Debemos amar a todos, perdonar, respetar a los que nos enseñan y nos corrigen, orar, dejarnos ayudar, querer aprender, querer cambiar,... "Revestios, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto, revestios del amor" (Col 3,12 - 14)

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