Skip to main content

23. Ayudas para la conversión: el testimonio de otros discípulos de Cristo

Tu valoración Promedio (2 votos)

Objetivos

Descubrir que hay personas a nuestro alrededor, discípulos de Cristo, que nos ayudan en este camino de la conversión.

Reflexionar si nosotros somos también testimonio para los demás.

Reflexión

Tenemos al Espíritu Santo y tenemos la palabra de Dios que es eficaz, pero necesitamos hombres y mujeres que vivan y transmitan esa palabra de Dios con la fuerza y la sabiduría del Espíritu Santo. ¿Conocéis a hombres que anuncien la palabra de Dios? [...] ¿Quiénes? [...] Tenemos que dar gracias a Dios por todas estas personas que anuncian su palabra y extienden su Reino. Lo hacen para que todos conozcamos a Dios y para que todos los hombres nos convirtamos y nos salvemos.

Nos gusta fijarnos en lo que hacen los mayores. Nos fijamos en lo que hacen y dicen nuestros padres, nuestros profesores, nuestros familiares... Y con facilidad nos fijamos más en lo "malo" que en lo "bueno". Pasamos muchas horas con nuestros amigos y compañeros, ¿qué se nos pega? [...] Examinémoslo, para que no se nos pegue lo malo o lo que no agrada a Dios. Imitamos a personajes famosos como cantantes, actores, deportistas, políticos, empresarios, ... Imitamos su forma de vestir, de hablar, de vivir... queremos ser como ellos. ¿Hay algún personaje famoso os llama la atención? [...] ¿Por qué?[...] Es fácil fijarse en el "éxito" de estos personajes.

Pero, ¿alguna vez nos hemos fijado en personajes que han seguido a Cristo? [...] ¿Hemos imitado su estilo de vida? [...] Si lo hacemos, descubriremos que ellos son una ayuda para nuestra conversión y que aumentan nuestra fe. Si observamos sus vidas, si buscamos sus autobiografías, si leemos los libros que escriben, si escuchamos la música que componen o cantan, si vemos los milagros que obran en el nombre de Jesús,... descubrimos que es posible seguir a Cristo, porque ellos lo hacen y que además merece la pena. Su "éxito" está en seguir siempre los caminos de Dios.

Fijémonos en el apóstol San Pablo. Él viajó por muchas ciudades para predicar la palabra de Dios. En algunos sitios era bien recibido y en otros era mal recibido. Se cansaba y pasaba dificultades, pero su mayor alegría era hablar de Jesús, el hijo de Dios. Él dijo: " sed imitadores míos, como yo lo soy de Cristo" (1 Co 11, 1) Él es un ejemplo para nuestra vida.

Es una ayuda para nuestra conversión ver la conversión de otros jóvenes o de nuestros padres o educadores. Pero también nosotros podemos ser una ayuda para los demás. Jesús nos dijo: "vosotros sois la luz del mundo" (Mt 5, 14) y no lo decía sólo a los adultos, también lo decía a los niños. Nosotros podemos dar testimonio de Jesús con pequeños detalles. Por ejemplo siendo justos en alguna situación injusta, no criticando a un compañero, no participando en mentiras colectivas, jugando con el que nadie juega,... Tenemos una gran responsabilidad, el mundo entero espera nuestra luz, nuestras palabras y nuestras buenas obras. No tengamos miedo de ser testigos, el Espíritu Santo nos ayudará. Los discípulos de Jesús: Pedro y Juan declararon: "no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y odio" (Hch 4, 20). A nuestros compañeros, amigos, familiares,... les gustará más o menos, pero haciéndolo estaremos dando gloria a Dios y dando la oportunidad de que otros conozcan al Señor. El Señor prometió una gran recompensa al testigo fiel: "Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios" (Lc 12,8-9)

AdjuntoTamaño
2006_23_dinamica.doc44 KB