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22. Ayudas para la conversión: La Palabra de Dios

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Objetivos

Descubrir que el Espíritu Santo usa como herramienta la palabra de Dios. Descubrir todas las comparaciones que tenemos en la Biblia sobre la palabra de Dios que nos ayudan más a comprender su ayuda, su poder, su eficacia y su necesidad.

Reflexión

Hay veces que estamos tristes, sin ganas de hacer nada y viene alguien, un amigo, un hermano, nuestro papá o nuestra mamá y con sus palabras nos consuelan y nos animan. Otras veces estamos enfadados y alguien nos dice una palabra que nos calma y nos ayuda a ver las cosas de otra forma menos negativa. Sus palabras las hemos escuchado, las hemos aceptado y entonces nos han ayudado. Si no las escuchamos, o las escuchamos pero "entran por un oído y salen por el otro", entonces no sirven de nada.

Dios también nos da palabras de ánimo, de consuelo, de paz, de alegría y de ayuda para convertirnos. Pero sólo producen su fruto si las escuchamos, las guardamos y las ponemos en práctica. Si las tenemos de adorno en la estantería de nuestro cuarto, no dan fruto. Prueba a leerlas y verás los cambios.

La palabra de Dios es muy poderosa. Para que entendamos cómo actúa la palabra de Dios, Dios nos da muchos ejemplos:
   - Es como el fuego, "¿No es así mi palabra, como el fuego, y como un martillo que golpea la peña" (Jr 23,29). ¿Qué da el fuego? [...] El fuego da luz y calor, también la palabra de Dios nos da luz para saber tomar decisiones, saber cómo actuar,...
   - Es como un martillo que golpea una roca, la palabra de Dios golpea nuestra conciencia y nos llama a conversión cuando hemos pecado. Golpea diciéndonos "Arrepentios, pues, y convertios para que vuestros pecados sean borrados" (Hch 3,19).
   - Es como una antorcha. "Tu palabra es antorcha para mis pasos, luz para mi sendero." (Salmo 119, 105). ¿Qué da la antorcha? Luz. La antorcha se lleva en la mano para alumbrar en la noche, las calles por las que andas. La palabra de Dios también hay que llevarla en la mente y en corazón para que nos alumbre.
   - Los elementos de la naturaleza pasan y, antes o después, perecen; pero no podemos decir eso de la palabra de Dios, que nunca pasa: "La hierba se seca, la flor se marchita mas la palabra de nuestro Dios permanece por siempre." (Is 40,7) La palabra de Dios que contiene la Biblia se escribió hace muchos, muchos años, pero eso no significa que ya no sirva. No, está viva para siempre (como veremos ahora).
   - Es como una semilla que quiere crecer y dar vida. Cuenta Jesús una parábola de un sembrador que sembró una semilla en tierra buena ¿y qué pasó? [...] que dio mucho fruto. "Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la palabra y la entiende " (Mt 13, 23). La palabra de Dios está viva y está deseando dar fruto en ti. Dios quiere cumplir esta promesa "El que está atento a la palabra encontrará la dicha, el que confía en Yahvé será feliz" (Pr 16,20)
   - Es como una espada. "Viva es la palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón." (Hb 4,12). La Palabra de Dios penetra en lo más profundo de nuestro corazón, toca nuestros sentimientos y también nuestros pensamientos. Así nos cambia, nos transforma y nos anima.

En el tema pasado vimos que el Espíritu Santo es el único capaz de convencernos de pecado, pero la palabra de Dios es su herramienta. Hay palabras en la Biblia de corrección pero también de consuelo, de amor, de promesas, de regalos, de...

Los discípulos de Jesús, como Pedro y Pablo, predicaban con la palabra de Dios y la gente al oírlos se convertía y creían en Jesucristo. Ojalá nosotros también cambiemos al escuchar y meditar la palabra de Dios.

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