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Objetivos

Descubrir la importancia de la conversión y la ayuda que recibimos de Dios para ello. Fijarnos en la ayuda de su gracia. En los próximos temas hablaremos de otras ayudas.

Reflexión

Dios quiere que nos convirtamos, que cambiemos nuestro corazón, nuestra mente y nuestra vida. No es un capricho de Dios, es por nuestro bien, porque así estamos en condiciones de recibir sus bendiciones. Así recibimos su amor, su paz, su alegría. y puede liberarnos de la angustia, de la duda,...

Dios quiere bendecirnos, dice su Palabra: "porque Yahvé, tu Dios, te bendecirá en todas tus cosechas y en todas tus obras, y serás plenamente feliz" (Dt 16,15)

Sabemos que la lluvia es buena para el campo, para las flores, para los árboles, para los animales y también para los hombres. Con la lluvia se llenan los pantanos, se riegan los campos y dan su fruto; cereales, frutas, verduras,... se alimentan los animales y los hombres. Sin la lluvia no podríamos vivir. Así es la conversión, sin ella no podríamos vivir cerca de Dios. La conversión es como la lluvia que riega nuestro corazón, nuestra alma y nuestro espíritu.

Dios nos dice que tenemos que convertirnos, pero también sabe que es una tarea difícil. Y ante una tarea difícil o una dificultad, ¿qué hacemos? [...] Buscamos ayudas. Si se nos atascan las matemáticas, buscamos ayuda: un profesor de apoyo, más libros de consulta... Si no podemos caminar porque nos hemos roto un pie, buscamos ayuda: unas muletas. Si no vemos bien, porque somos miopes, buscamos ayuda: unas gafas. .....

Dios nos ofrece ayudas para la conversión. La primera de ellas es que Él pone en nosotros el deseo de querer convertirnos, de querer cambiar; "es Dios quien, por su benevolencia, realiza en vosotros el querer y el obrar" (Flp 2,13).

Además Dios nos da su gracia. Gracia es recibir lo que no se merece. Por ejemplo, cuando recibimos un premio sin ningún motivo, sin haber hecho nada especial que mereciera ese premio. Dios es así de bueno, nos premia con sus bendiciones y su gracia. Dice su palabra: "con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti" (Jr 31,3. Su gracia trata de seducirnos, de conquistarnos, por amor, para que nos volvamos a Él de todo corazón. El pecado no es un obstáculo para Dios, Él lo puede perdonar y darnos su gracia; "donde sobreabundó el pecado, sobreabundó su gracia" (Rm 5,20). El único obstáculo soy yo, que no quiera colaborar con Dios, que no acepte su amor, que no quiera cambiar.

Hay otras ayudas para la conversión. Pensemos entre todos. ¿Quién puede ayudarnos en la conversión? [...] Una pista, es una persona que mora en nosotros... que es uno con Dios y su Hijo Jesús. ¿Quién es? [...] El Espíritu Santo. De Él hablamos el curso pasado, ¿os acordáis? [...]. Otra ayuda para la conversión la encontramos en la Palabra de Dios, en personas que vemos a nuestro alrededor que siguen de verdad a Dios y nos dan testimonio. También nos ayuda la oración que otros hacen por nosotros. Seguro que tus papás, los que te cuentan estas enseñanzas y yo misma, oramos por tí para que Dios te ayude en tu caminar hacia Dios. De todas estas ayudas hablaremos en los próximos temas.

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