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Objetivos

Descubrir lo que hay en nuestro corazón que necesita ser cambiado.

Reflexión

Estamos decidido a luchar contra el pecado que nos aleja de Dios. Cada semana vamos dando nuevos pasos de conversión. El primer paso fue darnos cuenta de que estábamos equivocados y arrepentirnos de nuestra mala conducta o nuestros malos pensamientos. El segundo paso fue la decisión de cambiar el rumbo de nuestra vida. El tercer paso fue cambiar nuestra mente y..., llega el cuarto paso: cambiar nuestro corazón.

Pensaréis que el corazón no se puede cambiar, porque es un órgano muscular que actúa como impulsor de la sangre (según dice el diccionario). El corazón es mucho más que eso. A diario utilizamos muchas expresiones con la palabra corazón, ¿por ejemplo? [...]
- "Te doy mi corazón". Eso no significa que le das a alguien tu corazón físico, se trata de otro corazón. El corazón del amor, de los sentimientos buenos y las buenas acciones.
- "Se me ha clavado en el corazón". Significa que una palabra o acción nos ha causado daño, tristeza o sufrimiento.
- "Te lo digo de corazón". Significa que lo digo de verdad, con seguridad, con afecto...
- "No tienes corazón". Significa que no eres sensible.
- "No tienes corazón para" decir o hacer algo. Significa que no tienes ánimo o valor bastante para ello.
- ....

Entonces ¿qué hay en nuestro corazón?[...] Probablemente hay una mezcla de todo, de cosas buenas y cosas malas: de amor, verdad, buenos sentimientos y buenas acciones, pero también mentiras, engaños, tristezas, sufrimientos, ídolos... Dios lo sabe muy bien, y quiere que cambiemos nuestro corazón. Él sabe que tenemos un corazón rebelde, Él sabe que tenemos un corazón herido por las acciones de los demás, Él sabe que nos cuesta amar... Dios lo sabe todo. Pero Dios quiere darnos un nuevo corazón. Esta operación sólo la podrá realizar el Espíritu Santo, pero con nuestra colaboración. "Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios." (Ez 11, 19-21. Dios dice que tenemos un corazón de piedra, y que quiere cambiar nuestro corazón por un corazón de carne, para que podamos caminar según sus preceptos, es decir, cumpliendo los mandamientos de Dios. Él quiere que caminemos santos, sin pecado.

El corazón es un tesoro que debemos cuidar, es un lugar que debemos mantener limpio, sin pecado. El corazón es el lugar de donde brota la vida, de donde sale lo bueno y lo malo. Por eso la palabra de Dios nos dice que lo guardemos de todas las cosas "Por encima de todo, vigila tu corazón porque de él brota la vida" (Pr 4, 23).

Jesús nos enseñó: "Donde esté vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón" (Lc 12,34. Por tanto, ¿dónde está nuestro corazón? [...] ¿preocupado sólo de las cosas del mundo? [...] ¿qué me voy a poner para vestir hoy? ¿quién va a ganar el partido? ¿se fijará alguna chica en mí? .... O ¿también preocupado por las cosas del Reino de Dios (amar a todos, perdonar, ayudar, orar,... )?

La semana pasada recordábamos el primer mandamiento que dio Jesús: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente "(Mt 22,37). No sólo con toda la mente debemos amar a Dios, sino también con TODO el corazón. Que nuestro corazón esté puesto en Dios, Él nos dará el amor, la fuerza, la generosidad, la entrega, la fidelidad,... que le falta a nuestro corazón.

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