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13. Efectos del pecado en mi relación con los demás

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Objetivos

Descubrir los efectos del pecado en nuestra relación con los demás (familia, hermanos, amigos...).

Reflexión

El pecado lo alcanza todo, lo ensucia todo; a nosotros mismos, nuestra relación con Dios y nuestras relaciones con los demás.

Dios no creó al hombre para que viviera en solitario, sin relacionarse con los demás. Los seres humanos necesitamos relacionarnos, en primer lugar con Dios, con los demás seres humanos y con toda la creación. ¿Te relacionas con los demás? [...] ¿Con quién? [...] Con mis padres, hermanos, abuelos, primos, ...., con los compañeros de clase, los profesores, vecinos, el vendedor de la tienda,.... ¿Cómo son tus relaciones con los demás? [...] ¿Se nota que eres hijo de Dios o se nota que hay pecado en tí? [...] ¿Se nota el amor de Dios o se nota tu egoísmo? [...] El amor verdadero - el amor de Dios - busca a la persona que ama, para dar aquello que puede hacer feliz o mejorar su situación. ¿Tratas de hacer feliz a tu familia, a tus compañeros, a tus amigos...? Por el contrario, el egoísmo busca recibir de los demás sin dar, se aprovecha de los demás para conseguir su propia "felicidad". Nuestras relaciones con los demás están, en muchos casos, llenas de egoísmo, falta en ellas el amor verdadero. Están ensuciadas por nuestro pecado y eso trae graves consecuencias.

Desde que apareció el pecado original, podemos leer en el Antiguo Testamento, cómo las relaciones entre los hombres no funcionan bien. Adán intentó culpar a Eva de su pecado (cf. Gn 3,12). Caín mató a su hermano Abel por envidia y celos (cf. Gn 3, 13). Los hermanos de José, el menor de los hijos de Jacob, lo aborrecían, tenían envidia y lo vendieron por dinero (cf. Gn 37,28). Saúl persiguió e intentó matar a David porque tenía envidia de David, al que la gente trataba como un héroe (cf 1 S 18,8)....

Esto sucedió hace muchos años y sigue sucediendo hoy en día. En muchas familias falta el respeto, hay envidias, egoísmos,... Muchos matrimonios no se respetan, no se perdonan, no buscan agradar al otro, se enfrentan. Oímos en las noticias que un hombre ha maltratado a su mujer o que incluso la ha matado por celos. Hay hijos que no obedecen a sus padres, los utilizan: "cómprame esto", "dame aquello", "esto no lo quiero", "esto no me gusta". Oímos noticias de padres desesperados por la actitud de sus hijos. Los hermanos siguen enfrentándose por celos y envidas. Existen casos de hermanos que no se hablan, que pelean por las herencias de sus padres. En algunas familias cada uno va a su bola sin importarle lo que le sucede al otro, en qué le puede ayudar,... ¿Qué está pasando? [...] Son los efectos de nuestro pecado. (En los temas 23, 24 y 25 del curso pasado vimos cómo debían ser nuestras relaciones con los padres y hermanos.)

No sólo en la familia se ven los efectos del pecado, también en el colegio se falta al respeto a los profesores y los alumnos se enfrentan unos con otros. En los lugares de trabajo existen problemas en las relaciones entre los empresarios y los obreros, donde cada uno busca el beneficio propio, unos ganar más y pagar menos y los otros ganar más haciendo lo menos posible. En las relaciones entre los partidos políticos falta el respeto muto, reina la mentira, cada partido busca sólo conseguir votos.

Cuidemos nuestras relaciones con los demás, que en ellas se vea el amor verdadero y no el egoísmo. Que hagamos el bien que deseamos y no el mal que aborrecemos (cf. Rm 7,15).