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Objetivos

Conocer cómo Dios envió a su Hijo, Jesucristo, para salvación nuestra y de todos los hombres. La obra de Jesucristo es el reverso del pecado original.

Reflexión

¿De qué color tienes los ojos? [...] ¿y tus padres? [...] . ¿Tienes el pelo rizado o liso? [...] ¿y tus padres? [...]. ¿Eres alto, mediano o pequeño? [...] ¿y tus padres? [...] El tipo de pelo, el color de los ojos, la altura,... lo heredamos de nuestros padres y abuelos. También podemos heredar algunas enfermedades que sufren nuestros padres como problemas del corazón, de los huesos, mala circulación de la sangre... Esto lo entendemos porque lo vemos y lo experimentamos. Sin embargo es más difícil de entender que también hemos heredado el pecado original, el pecado que cometieron Adán y Eva. Nos preguntamos ¿por qué hemos de pagar nosotros con el pecado de nuestros primeros padres y sufrir las consecuencias de algo que no hemos hecho? No tiene sentido, pero es así. "Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores" (Rm 5,19)

Pero Dios, que nos ama mucho, no abandona al hombre. Dios prometió hacer algo para deshacer las consecuencias del pecado original. Dios prometió venir en ayuda del hombre. Nos hizo una promesa de salvación. A lo largo de la historia del pueblo de Israel, Dios manifiesta su poder salvador.

Dios salva a NOÉ y su familia. Ante la decisión de borrar el pecado de los hombres, el Señor va a enviar un diluvio (una larga lluvia), que inundará toda la tierra con sus casas y habitantes. Pero Dios salva a Noé y su familia a bordo de una gran barca (cf. Gn 7)

Dios escogió a ABRAHAM, y le hizo una promesa: "De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra" (Gn 12,2-3)

Dios escoge a MOISÉS para liberar a Israel de la esclavitud de Egipto y manifiesta su gran poder salvador, separando las aguas del mar y haciendo que el pueblo de Israel cruce el mar andando "y los carros con sus guerreros entraron en el mar, el Señor hizo que las aguas del mar volvieran sobre ellos" (Ex 15,19)

Después los profetas anuncian que Dios enviará un salvador definitivo. JEREMIAS anuncia un Mesías, luego ISAÍAS anuncia nuevos tiempos que llegarán de la mano de un personaje extraordinario: "Reposará sobre él el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor" (Is 11, 1-2). Este personaje llevará a cabo los planes de Dios: rescatar a la humanidad. Él estará destinado a "ser alianza del pueblo y luz de las gentes" (Is 42,6). Con él la salvación de Dios alcanzará a todos los hombres hasta los confines de la tierra (cf. Is 49,6)

¿Quién es este personaje que anuncian los profetas? [...] Es Jesucristo, el Hijo de Dios e hijo del hombre, que con su muerte y resurrección realiza la obra de salvación. Su obra era la única que podía deshacer el mal que había entrado en el mundo por la desobediencia del hombre. La muerte en la cruz y la resurrección de Jesucristo eran la única medicina que podía curar esta gran enfermedad que era el pecado original. "En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos" (Rm 5,19). ¿Quién desobedeció a Dios? [...] Adán y Eva. ¿Quién obedeció a Dios? [...] Jesucristo. Él pone a nuestro alcance la posibilidad de recuperar la comunión con Dios, la vida eterna y otras muchas bendiciones.

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