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Objetivos

Dios, además de unos padres, nos ha regalado unos hermanos. Aprendamos a relacionarnos con ellos, luchando contra la envidia, los celos, el egoísmo, la crítica,... Dad gracias a Dios por ellos.

Reflexión

Yo tengo 4 hermanos, ¡qué gran suerte! Y soy la mayor de mis hermanos. Y ¿vosotros? [...]

Los hermanos son un regalo de Dios. Nosotros no elegimos a nuestros hermanos, no elegimos cuántos hermanos queremos tener, ni cómo tienen que ser esos hermanos. Dios los pone a nuestro lado y junto a nuestros padres, formamos una familia. Nuestra responsabilidad es conservar el amor de Dios entre todos los que formamos la familia.

Dios nos ha creado como seres sociales que necesitan relacionarse unos con otros. Cuando somos pequeños aprendemos a relacionarnos con nuestros padres y hermanos, luego con los compañeros de colegio, con los chicos de la calle,... Con todas estas personas compartimos nuestra vida, pero hoy vamos a fijarnos en nuestros hermanos. ¿Qué compartimos con ellos? [...] Algunos compartirán el cuarto de dormir con algún hermano o el cuarto de estudio, el tiempo de las comidas, ir juntos al colegio, alguna actividad extraescolar, el tiempo de jugar, la oración en familia, los viajes juntos en el coche, las visitas a familiares, excursiones familiares, amigos comunes, ... También la ropa, los libros, los juguetes se comparten. Crecemos día a día con nuestros hermanos y con ellos vivimos ratos agradables y otros desagradables, unas veces reímos y otras lloramos, unas veces nos pegamos y otras nos abrazamos. ¿Qué ocurre? Que sale nuestro pecado, nuestro yo, todavía no amamos como Jesús nos enseñó. Veamos cuáles son esos pecados contra los que tenemos que aprender a luchar para mantener unida a la familia y no ofender a Dios y estropear su obra.

En estas relaciones surgen la ENVIDIA y los CELOS. A veces pensamos: "A mi hermano lo quieren más que a mí", pero nuestros padres tratan de querernos a todos por igual y no podemos desear tener un amor exclusivo de nuestros padres. Pensamos: "A mi hermano le dejan salir por la noche y a mí no", será porque tu hermano tiene más años que tú. O pensamos: "Mi hermano ha sacado mejores notas que yo", pero ¿has estudiado todo lo que podías? Si es así tendrás que aprender a aceptarte con tus limitaciones, si no es así tendrás que estudiar más. [Poned más ejemplos]. Hay que tener mucho cuidado con la envidia, la envidia aparece cuando queremos lo que tiene el otro, y produce en nosotros tristeza y odio. La envidia es contraria al amor "la caridad (el amor) no es envidiosa" (1 Cor 13,4). Nos recuerda la Palabra de Dios "nada de rivalidades y envidias" (Rm 13,13). El remedio contra la envidia: alegrarse por el bien de nuestro hermano.

A veces nos mostramos EGOÍSTAS, nos cuesta compartir con nuestros hermanos un CD de música, un juego, material escolar,... Recordar que Jesús compartió con sus discípulos todo lo que tenía.

Nos INSULTAMOS, nos pegamos, e incluso HABLAMOS MAL de nuestros hermanos delante de otras personas. Todo esto hace mucho daño a nuestro hermano o hermana. Dice la Palabra de Dios "Guarda del mal tu lengua, tus labios de la mentira" (Sal 34,14) "Pues quien quiera amar la vida y ver días felices, guarde su lengua del mal, y sus labios de palabras engañosas" (1 P 3,10) ¿Te gustaría que tu hermano te insultara o pegara o hablara mal de ti? [...] No. Pues recordad esta regla de oro: "Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos" (Mt 7,12) Es decir, todo cuanto NO queráis que os hagan los hombres, no lo hagáis vosotros tampoco.

En ocasiones nuestros hermanos nos molestan, nos sobran, rechazamos su ayuda, no les escuchamos, ... pensamos sólo en nosotros mismos, y nos olvidamos del mandamiento de Jesús de amar al prójimo.

Pídele al Espíritu Santo que te muestre si obras mal en tu relación con tu hermano, y si es así, que te ayude a ir hasta tu hermano para pedirle perdón.

Durante esta semana vamos a dar gracias a Dios por cada uno de nuestros hermanos, por las cosas buenas que tienen, porque juntos lo pasamos bien, porque están a nuestro lado, porque nos ayudan a ser mejores cristianos,...

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