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Objetivos

Toda la creación es obra de Dios y es nuestra labor hacer buen uso de ella, cuidarla y respetarla. Descubrir si la estamos respetando o no.

Reflexión

(Se 0valorará la posibilidad de dar este tema al ‘aire libre’ donde se pueda contemplar y escuchar la naturaleza.)

¿Alguna vez os habéis fijado detenidamente en un árbol? [...] ¿Habéis acariciado sus hojas, la rugosidad del tronco y sus raíces abultadas? ¿Habéis olfateado su aroma? [...] Ya sé que todos los días vemos algún árbol, pero nunca nos paramos a observarlo. Está vivo. Algunos árboles crecen, otros dan frutos, otros cambian sus hojas,... Recordad que son una obra de Dios, son parte de su creación. Con ellos y por ellos podemos dar gracias a Dios "¡Alabad a Yahvé desde la tierra, monstruos del mar y abismos todos, fuego y granizo, nieve y bruma, viento tempestuoso, que hace su voluntad, montañas y todas las colinas, árboles frutales y todos los cedros" (Salmo 148,7-9). ¿Le gustaría al árbol que le rompiéramos una rama o que escribiéramos sobre su tronco? [...] No. Cuidar el árbol es respetar la creación que Dios ha puesto en nuestras manos.

¿Os habéis fijado alguna vez en una montaña? [...] Si la vemos de lejos, parece pequeña. Si la vemos en un mapa es un punto que casi no se ve. Sin embargo, si nos colocamos ‘al pie’ de la montaña y la miramos de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, observamos que es muy grande. La hizo Dios, que es infinitamente más grande. Podemos tocar con la mano su roca fuerte y dura; y comenzar a subir poco a poco hasta alcanzar la cima. Si en el camino paramos para comer algo, ¿qué hacemos con el papel del bocadillo y con la botella del agua? [...] Respetar la montaña es no dejar basura en ella, no echar latas, plásticos, papel,....

¿Os habéis fijado alguna vez en algún ciervo? [...] Yo vi uno un día suelto en el monte. Era más alto de lo que pensaba, con unas patas finas que le permitían correr rápidamente. ¿Alguien ha visto algún animal suelto en el monte? [...] Y, ¿cómo era? [...] Dios hizo los animales y a cada uno lo colocó dentro de una especie; las aves, los peces, los terrestres,... (cf Gn 1, 21) Y dejó al hombre que les pusiera nombre a cada uno de ellos. "Y el Señor Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera." (Gn 2, 19).

Algunos animales dan al hombre alimento como la carne, el pescado, la leche, el queso... Otros vigilan como el perro. Otros hacen compañía y cantan como los canarios. ¿Estaría bien si tiráramos una piedra al canario de nuestra vecina o le arrancáramos las plumas? [...] También hay que cuidar a los animales, a cada uno según lo necesite y según sean de ayuda al hombre.

Dios dejó a nuestro cargo toda la creación (plantas, animales, minerales,...) para que los cuidáramos y nos sirvieran de ayuda (Gn 2, 18). ¿Qué ayuda nos da la creación? [...] [Comida, vestidos; sillas, mesas y las hojas de un libro que se obtienen de la madera de los árboles; lápices y la pizarra del colegio con minerales,...]

Aprendamos a respetar la creación que es obra del Creador: Dios. Si amamos a Dios también respetaremos sus obras, como la creación.

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