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Objetivos

Comenzamos un nuevo bloque de temas sobre "nuestras relaciones personales". En la primera parte hablaremos de una cualidad que tiene que estar presente en nuestras relaciones: "el respeto".

El objetivo de hoy será aprender a respetar a Dios y a su nombre santo.

Reflexión

Respeto es una palabra que todos conocemos. Pero, ¿sabemos realmente lo que significa? [...] El diccionario dice: "Consideración sobre la excelencia de alguna persona o cosa. Miramiento, atención, deferencia." ¿A quién tenemos que respetar? [...]
a nuestros padres, porque somos sus hijos, nos han dado la vida y un montón de cosas más,
- al policía de nuestra ciudad que pone orden en la calle, que tiene autoridad para dirigir el tráfico, para detener a quien no cumple la ley,...
- al profesor que nos enseña en clase,
- al pastor o sacerdote de la Iglesia que nos ayuda a acercarnos a Dios,
- a alguien que le han dado un premio muy importante porque ha hecho un gran descubrimiento a ....

Pero por encima de todas estas personas hay alguien más excelente. ¿Quién es? [...] Dios. ¿Os acordáis cómo es Dios? [...] Es nuestro Creador, nos ha dado la vida. Él hace bombear la sangre en nuestro corazón, hace que respiren nuestros pulmones, ¡eso sí que es un gran invento! Hace salir el sol que nos da calor,..... Es Sabio, lo sabe todo. Es Eterno, es Santo, es nuestro Padre, es bueno,... (hacemos una vista a temas anteriores). Por todo lo que Él es: merece nuestro RESPETO, nuestra atención, nuestra admiración, nuestra cortesía y aún más merece nuestra obediencia.

¿Amamos a Dios? [...] Sí, decimos que amamos a Dios. Este es el primero y más importante de todos los mandamientos: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente"(Mt 22,37). Si amamos a Dios también tenemos que respetar a Dios. Si no le respetamos entonces no le amamos.

Y, ¿cómo podemos poner en práctica el respeto a Dios? Venga, a pensar que es muy fácil [...] Por ejemplo:
- En la oración que hacemos todos juntos, no es cuestión de estar dándonos codazos, o tirarnos por los suelos, o estar cuchicheando,...
- Cuando acudimos al templo tenemos que permanecer en silencio, sin correr alrededor de los bancos, escuchando la Palabra de Dios, sin comer golosinas,... Que no parezca que la casa de Dios es un mercado. Imaginad que os invitan a la casa de una persona famosa, ¿os pondríais a correr por el salón, a mover las cosas de sitio, a tirar papeles por el suelo y a hablar mientras el anfitrión habla? No. Dios está deseando que vayamos a su casa, pero hemos de portarnos bien.
- No utilizando mal el nombre de Dios; no diciendo palabrotas o insultos que llevan el nombre de Dios, no prometiendo en nombre de Dios cosas que no vamos a cumplir. Tampoco podemos admitir que delante de nosotros se digan cosas indignas contra Dios. Dice en la Biblia: "No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios, porque el Señor no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso" (Dt 5,11). No tomar en falso el nombre de Dios es utilizarlo mal. ¿Cuándo usamos bien el nombre de Dios? [...] Cuando lo utilizamos para darle gracias, para alabarle, pedirle cosas buenas para mí o para los demás,...

Con nuestras palabras y con nuestros actos tenemos que respetar el nombre de Dios. Con este salmo podemos alabar el nombre de Dios:
- "Porque un gran Dios es Yahvé, Rey grande sobre todos los dioses;
- él sostiene las honduras de la tierra, suyas son las cumbres de los montes;
- suyo el mar, que él mismo hizo, la tierra firme que formaron sus manos.
- Entrad, rindamos homenaje inclinados, ¡arrodillados ante Yahvé que nos creó!
- Porque él es nuestro Dios, nosotros somos su pueblo, el rebaño de sus pastos." (Salmo 95,3-7)

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