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Objetivos

El Espíritu Santo quiere hacer una gran obra en los discípulos de Cristo. El Espíritu es nuestro maestro de oración, nos relaciona con Jesús, nos transforma en Él y nos capacita para ser sus testigos, dándonos fortaleza, sabiduría, paciencia...

Reflexión

El tema se titula "El Espíritu Santo me capacita", ¿para qué? [...] Veamos:

- Me capacita para orar:

"El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; más el Espíritu mismo intercede por nosotros" (Rm 8,26)

Imaginad que estáis haciendo los deberes y no sabéis resolver el problema de matemáticas, ya habéis intentado todos los métodos posibles para resolverlo, habéis consultado los libros del colegio y los apuntes. ¿Qué hacéis? [...] Pedir ayuda a... a vuestro padre. Entonces vuestro padre os lo explica y juntos lo solucionáis. ¿Os ha pasado a veces que no sabéis cómo dar gracias a Dios o qué pedirle? [...] ¿Qué hacéis? [...] Pedirle ayuda al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el mejor profesor, el que nos puede ayudar a orar.

Todos tenemos dificultades para orar a nuestro Padre Dios. A veces no nos acordamos, otras nos da pereza, otras no sabemos qué decirle, otras nos dormimos... Necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, por eso es bueno comenzar nuestra oración pidiendo el don del Espíritu Santo.

Por ejemplo:
    "Ven, Espíritu Santo y enséñame a orar"
    "Ven, Espíritu Santo y pon en mí capacidad para este rato de oración"
    "Ven, Espíritu Santo, entra hasta el fondo de mi mente, de mi corazón, y ayúdame a entender las cosas de Dios."
    "Ven, Espíritu Santo y enséñame a dar gracias"
    "Ven, Espíritu Santo y enséñame a pedir según tu voluntad".

- Me capacita para entender la Palabra de Dios.

"El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará lo que yo os he dicho" (Jn14,26). Dice que el Espíritu Santo, autor de las Escrituras, nos lo enseñará todo. Nos ayuda a comprender todo lo que Jesús nos enseña por medio de los Evangelios. ¡Qué suerte!.

- Me da fortaleza

Fijaos en un montañero que sube un pico muy alto. Necesita fortaleza. ¿Para qué? [...] Para resistir las frías temperaturas, el cansancio de los músculos por las grandes pendientes, la falta de oxígeno por la altura, la falta de buenos alimentos, la pérdida de equilibrio, la soledad, la falta de comunicación con el mundo... También nosotros necesitamos fortaleza en la vida de cada día. ¿Para qué?[...] Fortaleza para vivir como auténticos cristianos, fortaleza para vencer el miedo a decir que somos discípulos de Jesús. Fortaleza para resistir las tentaciones. ¿Qué tentaciones tenemos?[...] Ver la televisión o jugar con el ordenador en lugar de ponernos a estudiar, querer probar un cigarrillo, comer sólo lo que nos apetece, comprar otras deportivas,... Dice Jesús: "En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: Yo he vencido al mundo" (Jn 16,33).

- Me capacita para cambiar.

Nosotros mismos no somos capaces de cambiar nuestro corazón con sus malas intenciones, con sus malos pensamientos, pero el Espíritu Santo nos ayuda a cambiar nuestro corazón y nuestra mente para hacernos semejantes a Jesucristo. "Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. " (Ez 36,26)

Pero tú también tienes que hacer algo: vivir de acuerdo con la palabra de Dios y en sumisión y obediencia al Espíritu Santo. De lo contrario no estará de tu parte.

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