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Objetivos

Dios nos perdona. Su perdón es muy especial, es muy diferente al de los hombres. Todos estamos necesitados de su perdón. Conozcamos cómo es el perdón de Dios.

Reflexión

¿Has perdonado alguna vez a alguien? [...] Sí, ¿por qué? Porque quieres a esa persona, porque quieres conservar su amistad, porque quieres que ella también te quiera, porque... Entonces, el amor a los demás te lleva a perdonarlos.

Como Dios es amor (ver tema 4), entonces también es capaz de perdonar. Y, ¿a quién perdona?[...] Su intención es que su perdón alcance a todos los hombres; a los niños, a los jóvenes, a los adultos y a los ancianos que han hecho algo que no le gusta a Dios. ¿Vosotros necesitáis del perdón de Dios? [...] Sí. Vamos a descubrir algunas de las características del perdón de Dios.

  1. Dios ha estado siempre dispuesto a perdonar porque, a él le gusta perdonar todo y para siempre: perdona una vez, otra vez y otra, y no se cansa de perdonarnos.
  2. Dios no ha tenido que aprender a perdonar. Nosotros sí tenemos que aprender a perdonar, tenemos que hacer un esfuerzo, tenemos que poner en marcha la voluntad para perdonar.
  3. Dios perdona y se olvida, no guarda en su mente, en su pensamiento aquello malo que hicimos. No tiene recuerdos. "No se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor; no nos trata según nuestros pecados... tierno es el Señor para quienes le temen." (Sal 103, 9-13)
  4. Dios toma la iniciativa y va en busca del pecador para perdonarle, porque sabe que somos débiles, que nos cuesta mucho ser buenos y cumplir sus mandamientos. En la parábola de "la oveja perdida" nos lo explica. "Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños." (Mt 18,12-14) La oveja descarriada somos nosotros cuando pecamos, cuando desobedecemos, cuando no estudiamos, cuando mentimos,... Y Dios nos llama para que volvamos al buen camino.
  5. El perdón de Dios es gratis. Dios nos perdona porque sí. "Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos." (Lc 7,41-42). Dios perdona los pecados pequeños, los medianos y los grandes. Dios es el acreedor de la parábola, que perdonó al que le debía mucho dinero y al que debía poco dinero. Pero hay un problema serio, que tiene que ver con el hombre: para que el perdón de dios pueda alcanzarnos, tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados y pedirle perdón: "Arrepentíos y convertíos para que vuestros pecados sean borrados" (Hch 3,19).
  6. Dios es un Padre que goza perdonándonos. En la parábola del "Hijo pródigo" vemos como el padre se alegra cuando el hijo vuelve a casa arrepentido, lo perdona con alegría y celebra una fiesta. "‘Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. ... el padre dijo a sus siervos: `Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.' Y comenzaron la fiesta." (Lc 15,18-24). El hijo es cada uno de nosotros y el padre es Dios. Dios está esperando a que volvamos a casa para darnos el perdón por todo lo que hemos hecho mal.
  7. Dios envió a su hijo Jesús al mundo para perdonar los pecados de todos los hombres. Jesús dio su vida y derramó su sangre en la cruz. "Esta es mi sangre de la Alianza, que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados" (Mt 26,28).

Tenemos mucho que aprender para que nuestro perdón sea como el de Dios, porque no perdonamos siempre, porque recordamos el mal que nos han hecho y no olvidamos, Dios sabe que perdonar es difícil, pero El nos ayuda y además después de perdonar nos sentimos mejor. Pongámoslo en práctica y la próxima semana comentaremos cómo nos ha ido.

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