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Objetivos

Reflexionar sobre un nuevo atributo de Dios: Dios está presente en todas las cosas, sin límite de espacio ni tiempo. Hay que entender esto desde el espíritu y no desde la razón, pues los hombres no pueden estar presentes en lugares diferentes al mismo tiempo.

Reflexión

Hoy trataremos de exponer un atributo de Dios que es muy difícil de comprender, porque los hombres no lo posemos. Pongamos en marcha nuestra fe, porque nos va a hacer falta.

¿Dónde vive tu mejor amigo? [...] ¿Está muy lejos de tu casa? [...] ¿Puedes estar a la vez en su casa y en la tuya? [...] Evidentemente, no. Necesitamos desplazarnos para ir de una casa a otra, y a una hora estamos en nuestra casa, y otro día o a otra hora estamos en la casa de nuestro amigo.

¿Has ido siempre al mismo colegio? Probablemente no. Primero vamos a la guardería, luego a los diferentes cursos de la enseñanza obligatoria y luego, si queremos, a la universidad. Cada año pasamos de un curso al siguiente. No podemos estar a la vez en la guardería y en la universidad, tiene que pasar un tiempo.

¿Dónde duermes? [...] en la cama; y ¿dónde cenas? [...] en la cocina. Es imposible estar en la cama durmiendo y a la vez en la cocina cenando. Es imposible estar jugando en la calle con mis amigos y a la vez en clase escuchando al profesor. Es imposible para los hombres estar en dos o más sitios al mismo tiempo, en el mismo segundo. Es imposible para mí, que soy una persona. Es imposible para un animal. Es imposible para un objeto estar físicamente en un lugar y al mismo tiempo en otro.

Aquí está el misterio. Dios sí puede estar en dos sitios a la vez. Dios no es hombre, ni animal, ni objeto; es un ser espiritual, infinitamente superior a nosotros. Dios está por encima del espacio y del tiempo. Dios puede estar presente en todas las cosas sin que el espacio o el tiempo sean un límite para él. Dios puede estar con tu hermanito mientras duerme y contigo mientras cenas. Y no tiene que desplazarse de la cocina a la habitación. "Porque ninguna cosa es imposible para Dios" (Lc 1, 37)

Vimos en el tema pasado que Dios todo lo conoce y hoy afirmamos que además Dios está en todas partes. Dios está presente en medio de todos los niños del mundo, de todas las familias de hoy. Dios ve a todos los habitantes de América, África, Europa, Oceanía e India, de toda la tierra. Y como para Dios no hay tiempo, no hay ayer ni hoy ni mañana; entonces Dios está en presente en todos los hombres del pasado, presente y futuro. "En todo lugar, los ojos del Señor, observando a los malos y a los buenos" (Pr 15,3).

Pero, hablando de relación, Dios no está igual de cerca de todos los hombres. Dice su Palabra: "El Señor está cerca de los que tienen roto el corazón" (Sl 34,19). Está cerca de los que confían en él. Está cerca de los que buscan el bien: "Buscad el bien, no el mal, para que viváis y que así esté con vosotros el Señor" (Am 5,14). ¿Confías en Dios? [...] ¿Buscas hacer el bien?[...] Entonces Dios está cerca de ti.

Dios no sólo está más allá de las nubes. Dios está en la tierra. Dios se entera de todo, aunque creas que algo está escondido y que Dios no lo puede ver, no es así; nada permanece escondido para Dios. Dios está también en nuestro corazón. Si te dijeran que alguien puede saberlo todo y verlo todo, enseguida querríamos ser amigo suyo, ¡vaya suerte!. Pues Dios lo sabe todo y lo ve todo, ¿a qué esperamos para ser su amigo? Él lo está deseando.

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