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Objetivos

Descubrir que estamos rodeados de anuncios que nos influyen. Algunos nos incitan al consumo y nos crean necesidades. Lo importante es, como siempre, aprender a quedarnos con lo bueno y desechar lo malo.

Reflexión

Vimos en el tema 27 que la televisión emite anuncios publicitarios. ¿Recordáis algún anuncio? [...] Hacemos varios grupos. Dentro del grupo unos tararean la melodía de la música de un anuncio y los otros han de adivinar de qué anuncio se trata. O unos representan (con mímica, con voces,....) el anuncio y los otros lo adivinan. Descubriremos que conocemos muchos anuncios de la televisión. Pero hay más.

¿Dónde encontramos anuncios? [...] Por ejemplo en:

- El cine
- Internet
- La publicidad que llega al buzón de nuestra casa
- Los periódicos y revistas
- En grandes pancartas en la calle
- En las paradas de los autobuses y del metro
- En las estaciones de tren y los aeropuertos
- En las vallas de los recintos deportivos (de fútbol, baloncesto,....)
- En los escaparates de los comercios
- ....

¿Os habíais dado cuenta? ¡Estamos rodeados de anuncios! Estamos rodeados de todo tipo de publicidad. Examinemos esos anuncios que llegan a nuestros ojos, a nuestros oídos, y que se guardan en la memoria. Dice la Palabra de Dios:"Examinadlo todo y quedaos con lo bueno" (1 Ts 5,21). Al igual que con la televisión, tenemos que saber aquello que nos conviene y lo que no.

La publicidad tiene la misión de informar y acercar el producto al consumidor, unas veces influye en su comportamiento y otras no. También la publicidad ayuda a financiar la televisión, un equipo deportivo, un periódico,... ¿Qué tipos de anuncios conocemos?

- Anuncios informativos. Anuncios que recuerdan a los ciudadanos que hay que votar tal día. Anuncios de cursos de formación, de deportes,... que se limitan a informar de la existencia de los mismos, pero no dicen: " ¡Apúntate! ¡La oportunidad de tu vida!," etc.

- Anuncios para prevenirte, ayudarte. Anuncios que recuerdan que hay que ser prudente en la carretera, usar el cinturón de seguridad, respetar la velocidad... para prevenir accidentes. Anuncios que recuerdan el "NO a las drogas". Anuncios que muestran la pobreza de determinados países y promocionan la solidaridad con ellos. Estos anuncios llevan un mensaje para ti. te muestran imágenes, fotos de las realidades que nos afectan y te ponen un slogan... ya no es una publicidad tan neutral como la de antes, quieren prevenirte, ayudarte.

- Anuncios para el consumo. La mayor parte de las veces, la publicidad se encamina a que consumas. Y te ponen detrás unos mensajes... ¡vaya mensajes! Muchas veces no nos enteramos. Nos hablan de promesas estupendas. Maquinillas de afeitar como si fueran auténticos Ferrari; ropa con la que vas a ser más joven, más guapa; juguetes estupendos que al sacarlos de la caja son un auténtico rollo y encima no nos gustan y los dejamos aparcados al segundo día,... Estos anuncios sólo dicen una parte de la verdad, el resto es una trampa para que compres. Hay que aprender a buscar esa trampa, ese engaño. Esa trampa suele ser: la belleza, la felicidad, el tener muchos amigos, el tener novio/a, el ser más que los demás, incitarnos al consumo sin que tengamos necesidad,...

Lo que hay que hacer es "pasar" de ciertos anuncios, no hacerles demasiado caso, no obsesionarnos con marcas, o creernos de verdad que lo que se anuncia es mejor que otra marca del mismo producto más económica. Recordar que la Palabra de Dios aconseja examinar, analizar, mirar siempre con lupa, intentando descubrir qué mensajes nos transmite y si están de acuerdo con nuestros criterios cristianos de amor, gratitud, compartir, sencillez, humildad,...

Recordar que las mejores promesas no son las de los anuncios, sino las de la Jesús.

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