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Objetivos

Continuamos descubriendo cómo amar al prójimo. Este amor tiene muchas características, entre ellas el perdón. En nuestras relaciones personales tiene que estar siempre presente el perdón a los demás. La falta de perdón lleva a la ruptura y la crítica.

Reflexión

Hemos visto que "amar al prójimo", incluye amar a los amigos y a los menos amigos, a los que nos caen bien y mal... a todos. Hoy vamos a ver que "amar al prójimo" es perdonarlo.

[Se divide el grupo en equipos de 6 personas, y se reparte un sobre a cada uno. Ver dinámica.] En cada sobre encontraréis las letras necesarias para formar una característica del amor y os sobrará una letra. Cada uno pondrá la letra que le sobre en el centro de la mesa. ¿Qué palabra se forma con las letras que han sobrado? [...]PERDON. Ahora cada uno lee la palabra que ha formado:

- PACIENCIA

- AYUDA

- AMABLE

- COMPRENSION

- NO ES EGOISTA (que no ama para conseguir algo a cambio para uno mismo, buscando el propio beneficio)

- NO LLEVA CUENTAS DEL MAL (que no recuerdo lo malo que me ha hecho otra persona, sino que lo olvido)

El amor es todo esto y más. Jesús nos dijo: " Revestios... de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros" (Col 3, 12-13)

Repartimos a cada chico una hoja de papel con cuatro preguntas que tienen que responder cada uno a su modo. Las cuatro preguntas son: ¿A QUIÉN perdonar? ¿QUÉ perdonar? ¿CUÁNDO perdonar? ¿CÓMO perdonar? Ponemos en común las respuestas.

  • ¿A quién? A los amigos y enemigos, a todos. Por ejemplo: a mis hermanos, a mis compañeros de clase, a mis padres, a...
  • ¿Qué? Lo que nos molesta, nos ofende, las palabras y las acciones que nos han hecho o que hemos hecho nosotros a los demás, todo. Por ejemplo: cuando mi hermano me insulta le perdono; cuando mis padres me castigan por algo que he hecho mal, y me enfado con ellos porque me molesta. No hay razón para el enfado, es mejor el perdón, lo hacen porque me quieren y es una forma de enseñarme,...
  • ¿Cuándo? En el momento que ocurre o lo más pronto posible. Nunca es tarde para perdonar. Nunca es tarde para pedir perdón. En la oración también podemos pedir a Jesús que nos perdone por lo que hemos hecho a los demás y que repare el daño que hayamos podido hacer en la otra persona. Y ¿cuántas veces? Todas las que haga falta. En el evangelio leemos: "Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’ Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete’" (Mt 18,21-22).
  • ¿Cómo? No teniéndolo en cuenta, olvidando el daño que nos han hecho, volviendo a ser amigos, diciendo te perdono, diciendo perdóname.

Seguro que recordáis alguna vez en que habéis hecho daño a alguien con vuestras palabras, con vuestros gestos,... Y, ¿qué pasó? [...] Hay dos opciones; una pedir perdón y otra pensar que tenemos razón, que merecía nuestro comportamiento. ¿Cuál pensáis que es la buena? [...] Jesús nos dice: "Perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas" (Mc 11,25). Además cuando perdonamos nos sentimos mejor, recuperamos a ese amigo o... y agradamos a Jesús.

Jesús es el mejor ejemplo:

¿A quién perdonó? – A todos los hombres del pasado, presente y futuro.

¿Qué perdonó? – Todos los pecados cometidos.

¿Cuándo perdonó? – Hace muchos años y para siempre.

¿Cómo perdonó? – En la cruz, con su muerte, entregando su cuerpo y su sangre.

Pero.... ¡ojo!, los hombres tenemos que acogernos a su perdón para obtener sus beneficios.

Cada uno sabe qué es lo que más le cuesta perdonar y a quién. Intentar durante esta semana perdonar a esa persona que más nos cuesta. Pedir ayuda a Jesús para que nos enseñe a perdonar.

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