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Objetivos

En el tema anterior vimos que teníamos que amar al prójimo, y eso incluye a los enemigos. Todos tenemos, en un grado o en otro, gente a nuestro alrededor a la que podríamos llamar enemigos. Jesús lo sabe y nos ordena que les amemos. Jesús no pide nada sin sentido, sino que nos da la fuerza necesaria para hacerlo.

Reflexión

¿Sabemos qué es un enemigo? [...] Dice el diccionario, que es una persona que se muestra contraria, diferente. Persona que daña o perjudica. Persona que tiene enemistad con otra. Persona que lucha o está en oposición con otra. Todo enemigo es contrario a amigo, es decir, los enemigos son los no amigos, pero más. Hoy vamos a ser como policías científicos y vamos a tratar de hacer un retrato robot de un enemigo. [Entregamos a cada chico una hoja con la silueta de una persona y una serie de rectángulos en blanco – ver dinámica -]. Tenéis que escribir en cada rectángulo características de cómo creéis que es un enemigo en esa área y por qué es enemigo. (No vale decir nombres personales). (Nota: también se puede plantear la dinámica en común, con un cartel grande con la silueta de una persona e ir completando los rectángulos entre todos.) ¿Habéis terminado? [...] Ya tenemos el retrato robot de nuestro enemigo, vamos a ponerlo en común. ¿Tenéis algún enemigo? [...] Por ejemplo: Uno que me insulta Esa compañera con la que no me hablo en clase. Uno del que no me gusta su aspecto. Aquel profesor que no trago porque es muy raro. Ése compañero de clase que no me interesa y que paso de él. Uno que me hizo una faena y todavía se la guardo. Uno que piensa distinto a como yo pienso. Entonces tenemos enemigos, y ¿cómo hemos de tratarlos: con odio, a patadas, sin hablarnos con ellos, sin jugar con ellos?... No, escuchad lo que Jesús nos dice: "Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: ‘Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?’" (Mt 5,43-45). Dice Jesús que hay que amar a los enemigos; si sólo amamos a los amigos, eso es muy fácil y no tiene ningún mérito. Es muy fácil querer a los que nos quieren y nos caen bien. Lo difícil es amar a los que no nos caen bien. Recordad que también ellos son criaturas de Dios como nosotros. Sí, es difícil, pero Jesús ya nos da fuerzas para hacerlo, nos capacita para amar. El amor no es solo un sentimiento, es también voluntad. Es como estudiar, hay muchas veces que no me apetece, pero pongo en marcha la voluntad y estudio. Jesús además fue el primero en amar a sus enemigos, a los que lo crucificaron y lo mataron. Jesús dijo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34). ¿Queréis cumplir con este mandamiento de Jesús? [...] ¿cómo voy a amar a los enemigos? [...] No colgando etiquetas. Dando otra oportunidad. Teniendo toneladas de paciencia. Orando por ellos: para que Jesús les bendiga y les haga buenos Perdonando de corazón y de palabra cuantas veces sea necesario. Comencemos orando ya por nuestros enemigos y pidiendo a Jesús que nos enseñe y nos dé fuerzas para amarlos.

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