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Objetivos

Descubrir que Jesús te llama para que te acerques a Él. Descubrir el amor de Jesús por los niños.

Reflexión

Hoy los protagonistas sois vosotros, los niños.

Jesús "va a la región de Judea, y al otro lado del Jordán, y de nuevo vino la gente hacia él y, como acostumbraba, les enseñaba." (Mc 10,1) ¿Y de que les hablaría hoy? [...] Les habla sobre el matrimonio y la importancia de que el hombre y la mujer permanezcan unidos. Jesús sabe muy bien que si el marido y la mujer están unidos con el amor de Dios, el matrimonio es feliz y también su familia. Jesús vivió en una familia feliz, donde los padres se querían. Jesús había sido hijo, había escuchado los consejos de su padre y su madre, había ayudado en casa,... Jesús quería entonces y quiere ahora, familias que agraden a Dios, busquen a Dios y sean ejemplo para los demás.

Y mientras Jesús decía estas palabras, habría allí padres con sus hijos. Dice la Palabra de Dios que "Le presentaban unos niños para que los tocara " (Mc 10,13) ¿Quién presentó a los niños? [...] Yo supongo que los padres o tal vez los abuelos. Los padres siempre quieren lo mejor para nosotros y por eso llevan a sus hijos a Jesús, porque confían en Jesús, esperan algo bueno de Jesús para sus hijos. Los discípulos de Jesús se enfadaron porque los niños habían interrumpido la enseñanza del Maestro. ¿Qué hizo Jesús?[...] "Jesús, al ver esto, se enfadó" (Mc 10,14). Jesús se enfadó, los discípulos no sabían todavía cuánto amaba Jesús a los niños y cuán importantes eran en las familias. Jesús quiere a los niños. Jesús os quiere mucho, más de lo que os podéis imaginar, más que vuestros padres y más que vuestro mejor amigo. Seguro que cuando Jesús se vio rodeado de tantos niños, se sintió feliz, se alegró su corazón y los abrazó a todos. Entonces Jesús dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él.» Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos" (Mc 10,14-16).

Dejad que los niños vengan a mí; papás, dejad a vuestros hijos acercarse a Dios; profesores, dejad a vuestros alumnos acercarse a Dios; gobernantes, dejad a los niños acercarse a Dios y no se lo impidáis. Y vosotros, chicos, no rechacéis la invitación de Dios, no rechacéis el deseo de Jesús, que os quiere cerca de Él, que os quiere enseñar, que os quiere cuidar y proteger, que os quiere hacer sabios, fuertes y valientes, para que el día de mañana vosotros anunciéis la Palabra de Dios y seáis constructores de un mundo mejor.

De los que son como éstos es el Reino de Dios. Jesús os dice que si de verdad sois niños tenéis el Reino de Dios. Ser niños quiere decir ser sencillos, no tener maldad, ser sinceros, ser obedientes, ser alegres, ser agradecidos, no ser egoístas, no estar preocupados por las cosas,... Chicos, no olvidéis estos valores, porque al ir creciendo se van "pegando" las cosas malas, nos volvemos egoístas, soberbios, avariciosos, y entonces no podremos entrar en el Reino de los cielos.

Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos. Si alguna vez te sientes solo o triste, con miedo o inseguro, pídele a Jesús que te abrace. Pídele a Jesús que te coja en sus brazos, que te siente en sus rodillas, o simplemente que te dé la mano. Jesús oró por esos niños y les puso las manos sobre sus cabezas o sus hombros. Tus padres o tus pastores, en el nombre de Jesús, y con la autoridad que Jesús les da por ser padres, pueden poner sus manos sobre ti y pedir a Jesús que te sane, que te ayude, que te Consuele,...

Jesús está deseando bendecir a todos los niños. Y tú, puedes pedir por todos esos niños que no conocen a Jesús, por los niños que no tienen padres, por los que sufren, por los que lloran, por los que son explotados... Cuando Jesús oiga tu oración, su corazón se alegrará y su poder actuará.

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