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Objetivos

Aprender a poner en primer lugar a Jesús; que escuchar su palabra y hacer oración sea lo primero en nuestro vivir de cada día. Descubrir que eso es lo más importante y que a partir de ahí podemos hacer todo lo demás.

Reflexión

Imagina que habéis quedado para jugar un partido de fútbol con otro equipo. Es un partido muy importante y todos estáis nerviosos. En los vestuarios os cambiáis de ropa. Os ponéis vuestra camiseta del equipo con el número correspondiente, los pantalones cortos, los calcetines a juego, las deportivas con los cordones bien atados. Cuando todos estáis preparados, salís al campo de fútbol. Y de repente os dais cuenta de que nadie ha traído el balón de fútbol. Entonces uno grita: ¡Nos hemos olvidado de lo único necesario, el balón!. Así es, sin balón no podemos jugar el partido. Estábamos tan ocupados preparando lo demás que hemos olvidado el balón. Esto es lo que le dijo Jesús a Marta, nuestra protagonista de hoy: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola." (Lc 10,41-42).

¿Quién es Marta? [...] Jesús tenía tres buenos amigos, eran tres hermanos y se llamaban: Marta, María y Lázaro. ¿Los recordáis? [...] En un tema anterior hablamos del poder de Jesús para devolver la vida a Lázaro, que había muerto, y de la fe que Marta y María tienen en Jesús.

Un día Marta invita a cenar a su casa a Jesús y Jesús acepta la invitación. ¡Qué suerte tener a Jesús como invitado en tu propia casa! Imagino a Marta nerviosa, preparando la cena y teniendo cuidado de que no se queme. Buscando el mejor mantel para poner la mesa. Limpiando los platos, eligiendo el vino... ocupada en los quehaceres de la casa para que no falte de nada y todo esté bien. Y entre tanta actividad, ve a su hermana que no le ayuda. Su hermana, María "sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra" (Lc 10,39). Entonces Marta se acerca y le dice a Jesús:" Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude." (Lc 10,40). Ante esta petición de Marta, ¿qué hace Jesús? [...] ¿Le dice a María que se levante y vaya a ayudar a su hermana? No, Jesús con mucho amor le dice a Marta: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada" (Lc 10,41-42). Jesús le dice a Marta que no se preocupe por esas cosas, que no se agite, que sólo hay una cosa necesaria. ¿Qué será esa cosa necesaria? [...] Es lo que ha elegido su hermana María, es estar a los pies de Jesús escuchando su Palabra. María no espera nada de Jesús, no le pide nada, tan sólo escucha admirada. Y seguro que María se siente llena de paz, alegre y feliz de estar con el Maestro. Eso es lo único necesario y si tienes eso, Jesús dice que nadie te lo quitará. Jesús no dice que no sea importante hacer la comida, sí que es importante, pero pone un orden: lo primero es estar con Jesús, y luego lo demás. Lo necesario siempre irá en primer lugar y las demás cosas importantes y buenas irán en segundo lugar.

A nosotros nos pasa como a Marta, nos levantamos corriendo para ir a clase, pasamos muchas horas en la escuela, luego entrenamos varios días a la semana, otros días vamos a clase de idiomas o de música o a clases de repaso. Llegamos a casa cansados y tenemos que hacer los deberes. Después de cenar todavía hablamos un rato por el messenger, enviamos unos e-mail, sms, o tal vez jugamos al ordenador, vemos la tele, escuchamos música... Cuando por fin nos acostamos ¿nos hemos acordado de lo único necesario, de lo más importante? [...] ¿Nos hemos acordado de Jesús, el que nos ha dado la vida ese día, la inteligencia, el cuerpo,...? ¿Nos hemos acordado de cumplir su mandamiento de amar a todos? [...] No hay excusas, no vale decir: "tengo mucho que estudiar". También Marta tenía mucho trabajo y Jesús le dice que está equivocada. Debemos tener cuidado de no enfrascarnos en tantas tareas buenas, que dejemos de hacer lo mejor. Debemos aprender el orden correcto de todo cuánto hacemos y pensar si todo lo que hacemos es bueno y necesario. No organicemos nuestra vida sin contar con Dios. En caso contrario seremos como Marta, que tuvo la oportunidad única de recibir a Jesús, al Maestro en su casa y apenas le prestó

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