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Jesucristo, Señor de toda la creación

Jesucristo es Señor de todo lo creado sin excepción. Nada escapa a su señorío, nada queda fuera de su control y autoridad. Su señorío no tiene límites, ni en el tiempo ni en el espacio. Es Señor de la tierra con todos sus continentes y todo lo que hay en ellos, el suelo, el aire, el subsuelo…, pero también el Señor de todas las galaxias y estrellas, planetas, satélites, etc., todo lo que es conocido para el hombre y todo lo que todavía no hemos descubierto.

De un modo general, la Palabra de Dios nos habla en muchos textos de cómo Cristo es Señor de todo y de todos. Veamos algunos ejemplos:
  • Jesucristo… “está por encima de todas las cosas” (Rm 9,5). En la misma carta a los Romanos, Pablo asevera que “uno mismo es Señor de todos” (Rm 10,11-13).
  • Dios Padre “desplegó en Cristo la eficacia de su fuerza poderosa, resucitándole de entre los muertos, y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación, y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo, sino también en el venidero. Bajó sus pies sometió todas las cosas....” (Ef 1,21-22).
  • Dice Pedro en el Libro de los Hechos: “Él (Dios) ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos” (Hch 10,36).
  • También son claras las palabras del apóstol Juan: “El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano” (Jn 3,35) y Pablo afirma que: “de él, por él y para él son todas las cosas” (Rm 11,35) y de modo semejante, al referirse a Jesucristo, la Palabra, Juan añade: “Todo se hizo por ella, y sin ella no se hizo nada de cuanto existe” (Jn 1,3).
  • Al hablar de los ídolos dice el apóstol: “Pues aun cuando se les dé el nombre de dioses, bien en el cielo, bien en la tierra, de forma que hay multitud de dioses y de señores, para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos, y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros” (1 Co 8, 5-6).
 
    En particular, la Palabra de Dios, nos habla de cómo Jesucristo es:
  • Señor de la creación: “Él es imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia” (Col 1,15-17). La palabra de Dios nos revela que todo fue creado por razón de Cristo, todo fue creado por Dios Padre juntamente con Cristo y para Cristo. De hecho, el Señor Jesús, Alfa y Omega, es junto con las demás personas de la Trinidad, preexistente a toda la creación y autor de la misma, y por tanto es lógico que sea su Señor.
  • Señor de la naturaleza, como demostró ante la tempestad que se levantó en el mar cuando estaba en la barca con sus discípulos: “Se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. Y aquellos hombres, maravillados decían: ¿Quién es éste que hasta los vientos y el mar le obedecen?” (Mt 8,26-27). Jesucristo es el Señor en particular de todos los mares, terremotos, lluvias, inundaciones, sequías... En estos tiempos en que los desastres naturales se suceden por toda la tierra, conviene recordar que por encima de ellos está el Señor Todopoderoso, quien controla la totalidad de la naturaleza, pues nada ocurre sin su consentimiento, y hace concurrir todas las cosas según sus sabios planes soberanos, para su mayor gloria.
  • Señor de los poderes celestiales: “Habiendo ido al cielo está a la diestra de Dios, y le están sometidos los Ángeles, las Dominaciones y las Potestades” (1 Pe 3,22). Todas las jerarquías de criaturas celestiales están bajo el señorío de Cristo. Y respecto a los ángeles del Señor, el evangelista Mateo escribe: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles...” (Mt 25,31).
  • Señor y cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo: “él es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia” (Col 1,18), “y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo” (Ef 1,22).
  • Señor de la historia: Él es “el mismo ayer, hoy y siempre” (Hb 13,8). Suyas son las horas, los días, los años, los siglos y milenios.
  • Señor de toda autoridad y gobierno, que en última instancia proceden de Dios. Dijo Jesús a Pilato: “No tendrías contra mí ningún poder si no se te hubiera dado de arriba” (Jn 19,11). Él es Señor de todos los gobiernos y naciones de la tierra.
  • Vencedor sobre toda clase de mal, como demostró a lo largo de su vida pública, ejerciendo su dominio sobre el pecado, la enfermedad, la muerte, los demonios y la ley, como veremos en el próximo tema.
  • Señor del hombre, como veremos dentro de dos semanas.
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