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6. Amarás al Señor sobre todas las cosas

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Objetivos

Descubrir que el primer mandamiento es amarás a Dios con todas las fuerzas y sobre todas las cosas. Conocer qué ídolos concretos tenemos cada uno.

Reflexión

¿Qué tal ha ido la semana? [...] ¿Has puesto en práctica el primer mandamiento, hablando cada día con Dios? [...] Unos días te has acordado y otros días no. Tal vez algún día has dicho: "hoy no tengo ganas, estoy muy cansado" o "hoy tengo muchos deberes y no tengo tiempo de hacer oración o de leer la Palabra de Dios". Si ha sido así, no te desanimes, porque Dios conoce tus dificultades, conoce tus limitaciones y por eso no te deja de querer, Él sigue insistiendo. Él te habla al corazón y te dice: "Yo, el Señor tu Dios, te tengo asido por la diestra. No temas, yo te ayudo" (Is 41,13). Él te ayuda, pero tú tienes que poner todas tus fuerzas, toda tu voluntad. ¿Estás preparado? [...] Adelante, no te defraudará.

¿Has tenido alguna vez algún perro o gato o hámster o... ? Te gusta jugar con él, te gusta darle de comer, te gusta que te siga, que te haga caso cuando lo llamas... Imagínate que tu mascota, no te hace caso y se va con otro chico. Imagínate que no te mira cuando lo llamas, que ya no juega contigo... ¿Cómo te sentirías? [...] Triste y enfado. Lo mismo le pasa a Dios, nos quiere mucho más de lo que tú puedas querer a tu mascota. Entonces, cuando te llama y no le contestas, cuando te dice lo que está bien y haces lo que está mal, ¿cómo se siente Dios?. Se siente triste y enfadado. Dios es celoso y quiere que sólo le sigas a Él y a nadie más.

Tú sabes muy bien que en un reino sólo hay un rey y los habitantes de ese reino tienen que obedecer a su rey. Si los habitantes olvidaran a su rey y siguieran a otro, ¿qué sucedería? [...] Nosotros somos habitantes de un reino y tenemos un rey. ¿Quién es nuestro rey? [...] Dios y su hijo Jesucristo. Él es nuestro rey y si seguimos a otros reyes entonces estamos fallando a nuestro Dios. ¿Quiénes son los otros reyes a los que seguimos? ¿Quiénes son los otros dioses a los que seguimos? [...] Por ejemplo: digo que no tengo tiempo de leer la Palabra de Dios, pero sí tengo tiempo de jugar un rato con el ordenador o de ver la televisión. He cambiado a Dios por la tele. He cambiado al rey, he cambiado a mi Dios por otro dios. ¿Es la televisión algo muy importante para mí? ¿Podrías vivir sin ella? [...]

Estos reyes que hay en nuestra vida, en nuestro corazón, se llaman ídolos. "Dios pronunció estas palabras: Yo soy Yahvé, tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, del lugar de esclavitud. No tendrás otros dioses fuera de mí. No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, pero tengo misericordia por mil generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos" (Ex 20,1-6). Está muy claro, Dios no quiere que sigamos a otros dioses y nos recuerda que guardemos sus mandamientos para que seamos felices.

Párate a pensar y descubrirás que, queriendo o sin querer, hay otros dioses en tu vida. Por eso no estamos poniendo en práctica el primer mandamiento que dice: amarás a Dios, no sólo con todas tus fuerzas, sino también sobre todas las cosas. Sobre todas las cosas, significa que:

  • Amo a Dios más que al dinero: "Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero" (Mt 6,24). Tener a Dios por amigo es más valioso que todo el dinero del mundo.
  • Amo a Dios más que a la televisión. La televisión en sí no es mala; es malo el uso que hago de ella, el tiempo excesivo que le dedico y si ello me aparta de Dios.
  • Amo a Dios más que a la comida, la ropa, los juegos..., las cosas. Dios nos ha regalado muchas cosas y es bueno. Pero, ¿sé usarlas bien?, ¿podría desprenderme de mis deportivas favoritas, o de mi chaqueta nueva o de todos mis cd’s de música? [...]
  • Amo a Dios más que sacar las mejores notas de clase. No penséis que no hay que estudiar, sí hay que estudiar y mucho. Debemos poner todas las capacidades que Dios nos ha dado a producir, como dice la parábola de los talentos, pero buscando la gloria de Dios y no buscando nuestro éxito personal y la admiración de los demás.
  • Amo a Dios más que a mis amigos. Es bueno tener amigos, pero si mis amigos hacen algo malo, ¿a quién sigo, a Dios o a mis amigos? Tal vez por no parecer un bicho raro, seguimos la corriente a nuestros amigos en lugar de actuar según los criterios de Dios.
  • ....

Señor, deseamos agradarte y amarte sobre todas las cosas. Señor ayúdanos a descubrir cuáles son nuestros ídolos.

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