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Objetivos

Descubrir que el camino de los mandamientos de Dios es el camino de bendición.

Reflexión

Dios pone ante ti el camino de los mandamientos. Y te hace libre para elegir. Puedes elegir ir por el camino de los mandamientos o por el camino que no guarda sus mandamientos. Cada día, te vas a encontrar con estos dos caminos. ¿Cuál vas a elegir? [...]

Nuestra naturaleza nos lleva por el camino de lo fácil, de lo más cómodo, de aquello que me beneficia a mí, sin mirar a los demás. Este camino no corresponde al mandamiento "amarás al prójimo como a ti mismo". Además si sólo pienso en lo que me beneficia a mí, me puedo estar engañado. Por ejemplo: prefiero irme de fiesta y no estudiar -creo que me beneficia- pero en la evaluación tengo algún suspenso, me castigan y al final no consigo aprobar esa asignatura. Los mandamientos nos guardan de cometer equivocaciones y nos guardan de las consecuencias de esas equivocaciones.

El camino de los mandamientos es estrecho pero es el único camino que lleva a la vida, como dice su palabra: "Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran" (Mt 7,13-14). El camino de los mandamientos es en ocasiones difícil pero merece la pena. Es el camino que elige el amor a Dios antes que el amor a uno mismo. Si eliges el camino de Dios, estás seguro, como dice el Salmo 23: "ningún mal temeré porque tú vas conmigo" (Sal 23,4). Si eliges el camino de los mandamientos darás buen fruto, serás como un árbol plantado junto a un río, que da mucho fruto. ¿Te lo imaginas? [...] "Feliz quien ... se recrea en la ley de Yahvé, susurrando su ley día y noche. Será como árbol plantado entre acequias, da su fruto en sazón, su fronda no se agosta. Todo cuanto emprende prospera" (Salmo 1,1-3).

Hay que tomar una decisión. ¿Quieres decidirte por el camino de los mandamientos de Dios? [...] Si es así, ¡adelante! Todo esto es lo que promete Dios para ti:

  • Todo cuanto hagas prosperará (cf. Sal 1,3).
  • "Daréis culto a Yahvé, vuestro Dios, y yo bendeciré tu pan y tu agua. Y apartaré de ti las enfermedades" (Ex 23,25). Dios bendecirá tu pan y tu agua, significa que bendecirá tu trabajo, en tu caso, tus estudios.
  • "Si vuelves a Yahvé tu Dios, si escuchas su voz en todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, Yahvé tu Dios cambiará tu suerte, tendrá piedad de ti" (Dt 30,2-3).
  • "Yahvé tu Dios te hará prosperar en todas tus empresas, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el fruto de tu tierra. Porque de nuevo se complacerá Yahvé en tu felicidad, como se complacía en la felicidad de tus padres, porque tú escucharás la voz de Yahvé tu Dios guardando sus mandamientos y sus preceptos, lo que está escrito en el libro de esta Ley, cuando te conviertas a Yahvé tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma" (Dt 30,9–10).

Dios llama dichosos, afortunados, felices, a los que guardan sus mandamientos, sus preceptos. Dios no nos defraudará si seguimos sus caminos. Dios siempre cumple lo que promete. "Dichosos los que caminan rectamente, los que proceden en la ley de Yahvé. Dichosos los que guardan sus preceptos, los que lo buscan de todo corazón; los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos. ... ¡Ojalá mis caminos estén firmes para poder guardar tus preceptos! No me veré entonces defraudado al mirar todos tus mandamientos. Te daré gracias con toda sinceridad cuando aprenda tus justas normas. Quiero observar tus preceptos, no me abandones del todo" (Sal 118,1-8).

Ayúdanos Espíritu Santo a mantenernos firmes en el camino de los mandamientos de Dios. Danos inteligencia para guardar tu ley. Inclina nuestra mente, nuestro corazón y nuestro cuerpo a tus dictámenes (cf. Sal 118,34.36).

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