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Objetivos

Valorar y cuidar el regalo de la vida que Dios nos ha dado.

Conocer las formas de atentar contra nuestra vida.

Reflexión

¿Es posible matarse a uno mismo? [...] Sí. Dios está muy triste porque ve a los hombres que se matan unos a otros, pero todavía le produce más tristeza ver a alguien que se destruye a sí mismo. Él nos ha creado, Él es nuestro Padre y nosotros somos sus hijos, y un padre no puede soportar que un hijo se haga daño. ¿Te has caído alguna vez de la bicicleta? [...] ¿Te has roto algún pie o algún dedo de la mano? [...] Los padres siempre dicen a sus hijos: "ten cuidado, mira por donde andas, no vayas tan deprisa que te vas a caer, mira al cruzar la calle ..." Tienen miedo de que nos suceda algo malo, de que nos atropelle un coche,... Y si alguna vez hemos tenido algún accidente nuestros padres van corriendo a nuestro encuentro y sufren por nosotros. [Poned ejemplos]. Imaginad, pues, cuánto más sufrirá Dios por nosotros cuando ve que nos hacemos daño.

¿Cómo nos podemos hacer daño y matar nuestra vida? [...]

Con las drogas. Las drogas causan un gran daño a nuestro cuerpo, a nuestra mente y a nuestro espíritu. Las drogas nos van matando poco a poco. Seguro que habéis escuchado noticias de jóvenes o adultos que mueren por "sobredosis" (tomar más droga de la que el cuerpo humano puede soportar), por mala calidad de la droga que toman, por contagio de enfermedades a través de las jeringuillas, porque no tienen dinero (lo gastan todo en drogas) y no se alimentan bien. Para profundizar más, revisar los temas 33 y 34 del curso 2005-2006.

Con las bebidas alcohólicas. El exceso en tomar bebidas alcohólicas daña nuestro cuerpo, pero lo más grave es que perjudica a los demás, nos puede llevar a cometer actos violentos o actos que produzcan la muerte del prójimo. Por ejemplo: Si conducimos borrachos, podemos salirnos de la carretera, podemos chocar contra otro coche,.... [Poned ejemplos]. Si tenemos un accidente con el coche, no hay excusa , no podemos decir "es que iba borracho". "Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios" (1 Co 10,31).

La gula. El exceso o el desorden en el comer y en el beber, puede causar graves trastornos en la salud, como la bulimia y la anorexia. Para profundizar más revisar el tema 30 del curso 2006-2007. "A estómago moderado, sueño saludable, se levanta temprano y tiene dominio de sí. Insomnio, vómitos y cólicos esperan al hombre insaciable" (Si 31,20).

El Suicidio. Cada uno es responsable de su vida delante de Dios. Dios te pedirá cuentas sobre el fruto que ha dado tu vida. ¿Podrás decir como en la parábola de los talentos: "Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado" (Mt 25,20)? Estamos obligados a conservar nuestra vida para dar gloria a Dios. Es como si viviéramos en un piso de alquiler. No somos los propietarios del piso, igual que no somos propietarios de nuestra vida, porque le pertenece a Dios. Tenemos que cuidar el piso: ¿qué pasaría si rompiéramos las ventanas de ese piso? Entraría el frío y nos pondríamos enfermos. ¿Qué pasaría si rompiéramos la cocina? No podríamos cocinar y no podríamos comer. Por tanto es mejor cuidar el piso que romper el piso donde vivimos. Lo mismo ocurre con nuestra vida.

Hay momentos en los que uno está muy triste y piensa que su vida no sirve para nada. Hay momentos en los que uno se siente fracasado e inútil. Otras veces nos sentimos muy solos y no queremos seguir viviendo. Jesús pasó por todas estas situaciones. Se sintió triste cuando su discípulo Pedro negó conocerlo y cantó el gallo. Se sintió fracasado cuando predicaba el Reino de Dios y la gente se iba sin escucharle, buscaban a un conquistador y no querían escuchar su mensaje. Se sintió solo cuando sus discípulos se quedaron dormidos en el huerto de los olivos. Se sintió realmente triste cuando pensó que su Padre Dios le había abandonado en la cruz. Sin embargo, Jesús confió hasta el final en su Padre Dios y Dios no lo abandonó sino que lo resucitó y le dio el nombre más alto y un gran trono en el cielo.

Jesús nunca nos abandona. "¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido. Míralo, en las palmas de mis manos te tengo tatuada" (Is 49,15). Cuando te sientas hundido, habla con tus padres, pide ayuda. Te comprenderán. Pide a Dios que sane tu corazón, que ponga a tu lado personas que te quieran. Él quiere que seas feliz y te recuerda: "mi amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá -dice Yahvé, que tiene compasión de ti-" (Is 54,10).

La Eutanasia. La eutanasia es un acto deliberado para dar muerte a una persona. Es adelantar la muerte de alguien que está enfermo terminal o que vive una vida "inútil" según lo entiende la sociedad (está en cama, no puede moverse,...). Ni los médicos, ni el propio enfermo tienen derecho a provocar o solicitar la muerte. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible. Y tengamos en cuenta que existen casos de enfermos "irreversibles" que acaban mejorando considerablemente.

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