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12. Honra a tu padre y a tu madre (III)

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Objetivos

Descubrir que el cuarto mandamiento también nos exige respetar y honrar a nuestros abuelos y antepasados y respetar y obedecer a nuestros profesores y gobernantes.

Reflexión

"«¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos»" (Mc 12,29-31).

Jesús resume los diez mandamientos en dos. El primero, el segundo y el tercer mandamiento nos llevan a amar a Dios, los siguientes mandamientos nos llevan a amar al prójimo. El cuarto mandamiento habla del amor al prójimo. ¿A qué prójimo se refiere? [...] A los padres. ¿Sólo hay que honrar y respetar a los padres? [...] No. También hay que amar, honrar y respetar a nuestros abuelos y bisabuelos y todos nuestros antepasados. ¿Cómo se llaman tus abuelos? [...] ¿Conoces a algún bisabuelo? [...] Los abuelos son unas personas muy especiales. Yo tengo una abuela de 88 años que me quiere un montón y yo a ella también. Me gusta escuchar las historias que cuenta, siempre repite las mismas, pero no me canso de escucharlas. Quiero aprovechar el rato que paso con ella, porque sé que pronto ya no estará aquí en la tierra con nosotros y no quiero arrepentirme de no haberla querido como merecía. Para mi abuela, sus nietos son su alegría, su ilusión, su orgullo, su herencia,... Su casa está llena de fotos de sus nietos y bisnietos y no se cansa de mirarlas una y otra vez. ¿Cuánto quieres tú a tus abuelos? [...] ¿Qué haces por ellos? [...] Dice en Eclesiástico: "No te burles del anciano, pues nosotros también envejecemos" (Si 8,6).

Pero no acaba aquí el cuarto mandamiento. También exige respeto a los profesores del colegio. Si, has oído bien, respeto a los profesores. Son faltas al respeto: las caricaturas que ridiculizan al profesor, frases de mal gusto escritas en las paredes del colegio sobre el profesor, conversaciones entre los alumnos criticando al profesor,.... El deber de los profesores es educar correctamente a los alumnos y el deber de los alumnos, además de estudiar y aprender, es respetar a los profesores. El profesor siempre merece el respeto, aunque no sea un "buen" profesor según tu criterio, aunque sea un profesor que exige mucho, aunque sea un profesor que suspende a muchos,.... No es nuestro trabajo juzgar al profesor: "No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados" (Lc 6,37). Tú, esfuérzate por ser un buen alumno: "cualquier cosa que esté a tu alcance, hazla según tus fuerzas" (Qo 9,10), y ora por ese profesor que te cuesta respetar y obedecer en clase.

Y todavía nos falta otro grupo de personas a los que debemos respeto, cooperación y sumisión: los gobernantes. Los gobernantes deben respetar los derechos fundamentales de la persona humana y deben buscar el bien común y la paz. Nosotros, los ciudadanos debemos:
- cooperar con la autoridad civil. Por ejemplo, debemos obedecer a los policías que dirigen el tráfico en una carretera, debemos aparcar en los lugares permitidos, debemos tirar la basura en los contenedores apropiados, debemos apartarnos si viene una ambulancia,...
- someternos a las leyes para el bien común como: el pago de impuestos, el ejercicio del derecho al voto,... Los impuestos son un dinero que todos los ciudadanos deben dar al gobierno. Con estos impuestos se hacen las calles, las carreteras, los parques, los colegios, se colocan farolas,... Dice la Biblia: "Dad a cada cual lo que se le debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor" (Rm 13,7).

El ciudadano tiene obligación de no seguir lo que diga la autoridad civil cuando es contrario a la ley moral o a la enseñanza de Dios. "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch 5,29). En este caso lo que debemos hacer es orar por nuestros gobernantes, como nos dice el apóstol: "Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad" (1 Tm 2,2).

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