Skip to main content

11. Honra a tu padre y a tu madre (II)

Tu valoración Promedio (14 votos)

Objetivos

Examinar si nosotros, como hijos, cumplimos con los deberes que tenemos con nuestros padres. Descubrir las promesas, las bendiciones que Dios tiene para los que cumplen este mandamiento.

Reflexión

Comienza el viaje en barco. El capitán da la orden de zarpar y la tripulación prepara los motores, levanta el ancla, quita la pasarela y marca el rumbo con las coordenadas que el capitán y su equipo han determinado. En el trayecto, otro barco navega en dirección contraria a la nuestra y viene hacia nosotros: ¡si no hacemos algo chocaremos! El capitán del barco ordena un pequeño cambio de rumbo para evitarlo. La tripulación obedece las órdenes del capitán y el viaje sigue con normalidad. El capitán trata de estar bien formado e informado y pone toda su experiencia y habilidad al servicio de la tripulación y los pasajeros. Seguro que el barco llegará a su destino.

¿Qué tiene que ver el barco con mi familia? Mucho. Igual que en el barco hay un capitán que lo dirige, en nuestra familia también hay unos capitanes que trabajan mucho para dirigirla, son nuestros padres: Ellos tienen la obligación de dirigir a la familia mientras los hijos son menores de edad. Ellos deben tomar las decisiones y los hijos obedecerlas. Ellos tratan de llevar a la familia por buen camino y tratan de buscar las mejores soluciones ante los problemas. Si la tripulación no obedeciera las órdenes del capitán, ¿qué sucedería? Si la tripulación faltara al respeto al capitán, ¿qué pasaría? Nosotros somos la tripulación. En el tema pasado comentamos los deberes de los padres, y hoy vamos a reflexionar sobre los deberes de los hijos.

"Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo" (Ef 6,1). Está claro lo que nos dice la Palabra de Dios: hijos, tú, Juan, María, Antonio,... obedece a tus padres sabiendo que eso le agrada al Señor, sabiendo que Dios ha dado a tus padres la autoridad sobre ti, igual que el capitán la tiene sobre su tripulación. Y si Dios les da autoridad, también Dios les da sabiduría y capacidad para tomar decisiones. "Hijo mío, observa las órdenes de tu padre y no desprecies las enseñanzas de tu madre. Llévalos siempre grabados en tu mente y cuélgatelos al cuello. Cuando camines, te guiarán; cuando te acuestes, velarán junto a ti; y cuando despiertes conversarán contigo" (Pr 6,20-22). Tenemos el ejemplo de Jesús que no sólo obedeció a José y María en los 30 años que vivió con ellos, sino que también y por encima de todo obedeció a su Padre Dios: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra" (Jn 4, 34).

"Hijos míos, escuchad los consejos de vuestro padre, ponedlos en práctica y os salvaréis" (Si 3,1). "Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, no olvides la enseñanza de tu madre" (Pr 1,8). Escuchas la televisión, escuchas a tus profesores, escuchas a tus amigos, escuchas el mensaje de las canciones y de los videojuegos,... ¿escuchas a tus padres?

"Quien respeta a su madre acumula tesoros" (Si 3,4). "Quien respeta a su padre tendrá larga vida" (Si 3,6). "Honra a tu padre de palabra y obra, para que su bendición llegue hasta ti" (Si 3,8). Honrar significa respetar, premiar, dar honor. Lo contrario sería avergonzarnos de nuestros padres, hablar mal de ellos, ponerlos en ridículo,... Es nuestro deber como hijos respetar a nuestros padres y no sólo mientras seamos menores de edad, sino toda nuestra vida. Ellos nos han dado mucho más que la vida y es justo y bueno que nosotros los respetemos y honremos aún cuando sean mayores. Y la palabra de Dios está llena de promesas para el que respeta y honra a sus padres: dice que acumularás tesoros, que tendrás larga vida y que recibirás bendición. ¿No es fantástico? Y Dios cumple sus promesas.

"Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y durante su vida no le causes tristeza. Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente con él, no le desprecies, tú que estás en la plenitud de tus fuerzas" (Si 3,12-13). No le causes tristeza a tus padres, ni hagas que se enfaden por tu culpa. Y cuando lleguen a abuelitos y pierdan las fuerzas y la salud, ayúdalos económicamente si es necesario, dedícales tiempo, escúchales y cuídalos como ellos te cuidaron a ti. Esto es lo que Dios espera de nosotros.

Y el secreto para cumplir el cuarto mandamiento es el amor a tus padres y a Dios. En resumen: "Honra a tu padre y a tu madre, como te lo ha mandado Yahvé tu Dios, para que se prolonguen tus días y seas feliz en la tierra que Yahvé tu Dios te da" (Dt 5,16). Son muchas las promesas que Dios da a los que cumplen este mandamiento:
- acumularás tesoros,
- tu oración será escuchada "Quien honra a su padre recibirá alegría de sus hijos, y cuando rece, su oración será escuchada" (Si 3,5),
- tendrás larga vida,
- serás feliz,
y "La gloria de un hombre depende de la honra de su padre" (Si 3,11).

AdjuntoTamaño
2008_11_dinamica.doc32 KB