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Objetivos

Descubrir que necesitamos una guía en muchas de las cosas que hacemos en la vida ordinaria. También en el caminar hacia Dios necesitamos una guía: los mandamientos.

Reflexión

¿Habéis montado alguna vez en tren? [...] ¿Dónde habéis ido? [...] Yo recuerdo una vez que fui al pueblo de mis padres en tren. Tenía 5 ó 6 años. Yo no sabía dónde estaba el pueblo. No sabía la dirección. Subí entusiasmada al tren con mi tía. Estaba segura de que iba a disfrutar en el tren mirando por la ventanilla y caminando por los vagones. Iba viendo las casas, los campos, las carreteras, las montañas,... Me gustaba cuando el tren paraba y después de que los pasajeros bajaban, pitaba y arrancaba poco a poco. El tren paraba en cada estación, dejaba unos pasajeros y cogía otros. ¿Qué ocurriría si el tren no quisiera parar en alguna estación? [...]. El tren seguía las instrucciones de los semáforos. Cuando un semáforo se ponía rojo, el tren se paraba y esperaba a que otro tren pasara. Si el tren no se parara ante el semáforo rojo, ¿os imagináis qué desastre? El tren seguía su recorrido por los raíles y no se perdía. Los raíles eran una guía para el tren. Si el tren decidiera salirse del rail, ¿qué pasaría? [...] Tal vez se chocaría contra las casas o se caería por un barranco o... . Seguro que todos los pasajeros pagaríamos las consecuencias. Si el tren sigue su camino, sabe que llegará a su destino y todos los pasajeros estarán contentos. Sin los raíles el tren no podría llegar a su destino.

¿Habéis hecho alguna vez una tarta? [...]. A mí me gusta hacer una tarta para celebrar mi cumpleaños. No soy buena cocinera y necesito ayuda. Lo primero que hago es buscar la receta. Ahí tengo escritos los ingredientes, en qué proporciones los tengo que poner, a qué temperatura tiene que estar el horno y cuánto tiempo tiene que estar la masa en el horno para quedar esponjosa y bien hecha. Si sigo las instrucciones paso a paso, me sale un bizcocho buenísimo. Sin la receta, el bizcocho me quedaría duro o con mucho huevo o con mucho azúcar o tal vez se me quemaría. Siguiendo la receta con atención obtengo un buen bizcocho. Luego lo relleno con nata o chocolate y ¡ya tengo la tarta preparada!

Cada cosa que hacemos necesita de unas pautas, de una guía, de unas normas. Si quieres jugar a baloncesto, tendrás que seguir unas normas. Si quieres subir una montaña, deberás seguir las marcas del camino. Si no sabes qué camino tomar, busca las marcas, busca en el mapa y lo encontrarás. Si quieres aprobar un examen, deberás ir a clase, escuchar a la profesora, hacer los deberes y estudiar. Si damos los pasos correctos obtendremos buenos resultados. [Poned ejemplos]

Te preguntarás, ¿qué tienen estos ejemplos que ver con los mandamientos de Dios? Mucho. Dios quiere que seamos como el tren que recorre su camino sabiendo que llegará a la meta. El tren necesita de guías: los raíles, los semáforos, ... Nosotros también necesitamos una guía: los mandamientos. Dios quiere que seamos como los buenos pasteleros, buenos cocineros y para eso necesitamos una guía: las recetas. Estas recetas son los mandamientos. Dios dio a los hombres unas recetas magnificas, unas recetas que no fallan, unas recetas que si las sigues paso a paso te llevan por el camino de la felicidad, del descanso, de la paz, del encuentro con Dios. "Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en la tierra que Yahvé tu Dios te da para siempre" (Dt 4,40). Dice Dios que si guardas sus mandamientos serás feliz. ¿Quién quiere ser feliz? [...] Si es así, la receta es muy sencilla: guarda los mandamientos de Dios. Los mandamientos son el camino a seguir. Si alguna vez no sabes cuál es la forma correcta de actuar o qué hacer, pregunta a los mandamientos de Dios y te darán la respuesta.

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