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Objetivos

Descubrir que el pecado existe. Ver su presencia en el desorden de la creación y en el desorden de la humanidad. Debemos luchar contra el pecado, porque nos aparta de Dios y de sus bendiciones.

Reflexión

¿Habéis visto alguna vez un incendio? [Describirlo] Este verano ha habido muchos en mi país. Las noticias mostraban imágenes que impresionaban. Todo comienza por una pequeña llama, que se extiende rápidamente arrasando todo lo que encuentra de forma incontrolada. Quema la tierra, con todos sus pequeños seres vivos, los árboles milenarios y los recién plantados, los animales que pastan esa tierra,... Los incendios son un gran riesgo para nuestros campos, para los ganados, para el oxígeno que necesitamos y para el ciclo del agua. El fuego acaba con la vida.

Pero, ¿dónde está la relación con el pecado? El pecado también es un riesgo, "es una plaga universal de cuyo poder nadie escapa " (Tomado de "¿Pecador yo? " de Maximiliano Calvo , página 9). El pecado se extiende rápidamente como el fuego y destruye todo lo que toca. El pecado quema la vida presente pero también la vida eterna.

Cuando el fuego se detecta, la gente pasa la voz de alarma y acude con cubos de agua, mangueras, mantas,... a apagar el fuego. Nadie escatima esfuerzos. Si el fuego no se puede controlar, entonces llaman a los bomberos y a helicópteros especiales. Se ponen en marcha todos los remedios posibles para extinguir el fuego.

¿Qué hacemos ante el pecado? El pecado está ahí. El pecado existe y es real. Pero no veo a los hombres corriendo a buscar los medios para apagarlo.

El pecado existe. Lo vemos en el desorden de la creación. Dios es el creador de todas las cosas y " vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien" (Gn 1, 31) Además Dios es bueno, es amor, " bueno es el Señor para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras" (Sal 145,9) Pero, ¿qué le sucede a la creación? No se desarrolla como Dios la creó, no se corresponde al amor de Dios. ¿Qué veis? [...] Muerte, dolor, catástrofes (huracanes, terremotos,...), sequías, inundaciones... El pecado es la causa de este desorden en la creación. Dice el libro de Génesis: " Al hombre le dijo: ‘ Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa; con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida" (Gn 3,17)

El pecado existe. Lo vemos en el desorden de la humanidad. La situación original del hombre era de bienestar, de felicidad, de amistad con su creador, de comunión con Dios. El hombre estaba bien consigo mismo, con su pareja, con la creación y con Dios. Pero, mirad a vuestro alrededor; ¿qué veis, que oís en los medios de comunicación? ¿Qué sucede? [...] Hay guerras entre pueblos o naciones, enfrentamientos entre diferentes culturas, violencia, enfermedad, explotación de los niños, asesinatos de esposas maltratadas, abortos de niños no nacidos, mala distribución de las riquezas, falta de trabajo,... Y esto sucede un día cualquiera en tu ciudad y también en otra ciudad y en otro país, nos alcanza a todos. Es un fuego que sigue extendiéndose y que no se apaga. En este desorden vemos la presencia del pecado, causa de muchos males.

El pecado tiene grandes consecuencias en la creación, en la humanidad entera, en mí y en tí. Por eso durante esta semana podemos orar así cada día: "Padre Dios, ayúdanos a buscar el bien, no el mal. Ayúdanos a aborrecer el mal y amar el bien " (cf Amós 5, 14-15)

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